Seis personas murieron y otras ocho quedaron heridas, algunas de ellas de gravedad, en un tiroteo que tuvo lugar este domingo en una mezquita de Quebec.

Según informó la agencia Europa Press, la policía detuvo a dos sospechosos y no descarta la posibilidad de que un tercero se haya dado a la fuga.

El ataque se consideró desde el inicio como un “ataque terrorista”. Así lo expresó el primer ministro canadiense  Justin Trudeau y también la policía: “Condenamos este ataque terrorista contra los musulmanes en un centro de culto y refugio”, dijo Trudeau en un comunicado.

Los musulmanes canadienses son parte importante de nuestro entramado nacional, y estos actos sin sentido no tienen lugar en nuestras comunidades, ciudad y país”, agregó.

“Rompe el corazón ver esta violencia sin sentido”, expresó el primer ministro, quien añadió que la “diversidad es nuestra fortaleza, y la tolerancia religiosa es un valor que como canadienses atesoramos”.

Según un testigo que apareció a los medios locales, los autores del atentado habrían entrado encapuchados al centro de culto y habrían disparado. “Me pareció que tenían acento quebequés. Empezaron a disparar mientras gritaban ‘Alá es grande’. Las balas alcanzaron a las personas cuando estaban rezando. Los que estaban rezando perdieron sus vidas. Una bala pasó por encima de mi cabeza”, relató.

El pasado mes de junio la misma mezquita fue objeto de otro incidente islamófobo cuando una persona lanzó una cabeza de cerdo, el animal sagrado para los musulmanes, ante la entrada del centro de culto con un mensaje que decía “buen provecho”.