Los incendios forestales que desde hace más de dos semanas acechan el centro-sur del país han abierto el debate de sobre los riesgos de las plantaciones de bosques de eucaliptus y pinos en Chile

Pero esta discusión no es nueva: desde los años 50 que expertos y científicos estudian las ventajas e inconvenientes de reforestar los bosques con este tipo de plantaciones.

En 1987 la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), emitió un completo estudio, realizado en conjunto con la Agencia internacional Sueca para el Desarrollo,  titulado “Efectos ecológicos de los eucaliptos” que señala que las plantaciones de esta especie pueden tener consecuencias determinantes para la propagación de incendios.

El informe introduce la tendencia a “cortar los bosques del mundo a un ritmo muy superior al de su sustitución”. Explica que   generalmente “como promedio, sólo se planta una hectárea (ha) mientras se desmontan 10 has de bosques naturales”. Eso,  por las grandes y crecientes demandas de madera para uso industrial y para atender las necesidades de combustible, especialmente en los países en desarrollo de las zonas tropicales, con sus poblaciones en aumento”, sostiene el texto.

El texto apunta que para responder a esta situación “se suele adoptar la solución de plantar especies arbóreas exóticas de crecimiento rápido y de gran uso“, y explicita el caso concreto del eucaliptus.

Sobre esta especie, advierte que “la plantación de extensos bosques de eucalipto en cualquier cuenca deforestada, reducirá sustancialmente la producción de agua de esa cuenca, y la tala de estos bosques la aumentara” (pág.25). También establece que “la recogida de la hojarasca para combustible predispone el sitio hacia la erosión” y que “se apropia de terrenos para la plantación, desplazando la mano de obra”, (pág. 63).

El texto hace énfasis en que no deben plantarse los eucaliptos, especialmente en gran extensión, sin una evaluación cuidadosa y sensata de las consecuencias sociales y económicas, y sin hacer un gran esfuerzo para equilibrar las ventajas y desventajas. Para eso, los autores recomiendan “un examen característico de las condiciones ecológicas y de las necesidades de la comunidad local”.