A través del dictamen 001980N17 emitido el pasado 20 de enero, la Contraloría General de la República calificó como “faltas gravísimas” la compra de 143 botellas de cerveza para consumo de la tripulación del Submarino “Simpson” de la Armada de Chile en noviembre de 2015. Pese a que esta compra se hizo con recursos de los propios tripulantes, en mayo de 2016 una difundida fotografía mostraba las cervezas en la cubierta de la nave, por lo que el diputado Hugo Gutiérrez (PC) recurrió al organismo fiscalizador para que investigara la responsabilidad administrativa de introducir alcohol al submarino.

La respuesta, firmada por el contralor Jorge Bermúdez, es lapidaria: “no se permite la introducción de bebidas alcohólicas a bordo de una unidad naval de la Armada”. Esto, ya que desde la rama naval aludieron a una normativa que permitiría el ingreso de alcohol mediante permiso del oficial a cargo, pero la Contraloría retrucó que si bien en el referido artículo 206 del decreto N° 1.232, de 1986, se menciona que es falta gravísima introducir o tener bebidas alcohólicas en unidades o reparticiones sin autorización -no obstante que en el mismo precepto se sanciona la embriaguez a bordo-, lo que eventualmente permitiría, según esa entidad castrense, subir alcohol a bordo de una nave, lo cierto es que tal conducta está expresamente prohibida en el decreto N° 487, de 1988.

El dictamen, además, tendrá efectos sobre una tradición “centenaria” de la Armada: las “cantinas húmedas”, es decir, la venta de alcohol a la tripulación a bordo, la que es controlada por un oficial. Según declaró a El Mercurio el ex comandante en jefe de la Armada, Miguel Ángel Vergara, el consumo de alcohol a bordo “en ningún caso es indiscriminado. Está autorizado en determinadas circunstancias y sólo al personal de grado de sargento o superior, jamás durante los periodos de guardia y menos cuando el buque está navegando”, añadiendo que “la Contraloría hace una interpretación excesivamente restrictiva de la reglamentación”.

El diputado Hugo Gutiérrez celebró la medida a través de su cuenta de Twitter, además de declarar en El Mercurio que el consumo de alcohol arriba de las naves de la Armada “se acabó”.