El jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Mike Pompeo, anunció el nombramiento de Gina Haspel en la vicedirección de la entidad, una funcionaria que había sido acusada de ordenar el uso de torturas en interrogatorios secretos.

Según consignó La Tercera, Haspel se convierte en la primera mujer en ocupar dicho cargo, después de una larga carrera como agente encubierta en numerosos países. La nueva vicepresidente fue designada en 2013 para conducir el Servicio Nacional Clandestino al interior de la CIA, aunque luego fue removida de ese cargo al conocerse su autorización en el uso de tormentos físicos hacia los prisioneros.

Los reportes divulgados por el diario Washington Post denuncian su responsabilidad en la mantención de una prisión secreta en Tailanda, posterior a los atentados de 2001 en dos ciudades estadounidenses. En dicho centro, “por lo menos dos detenidos fueron sometidos a ‘submarino’ y otras técnicas de interrogatorio” que el Congreso consideró equivalentes a torturas.

Gina Haspel habría participado, además, en la destrucción de cintas de videos que dan cuenta de los interrogatorios realizados en Tailandia. De hecho, abogados que representaron a detenidos acusados de pertenecer a Al Qaida solicitaron en tribunales el acceso a esos videos, como evidencia de la práctica de maltrato de parte de Estados Unidos a los detenidos.

Sn embargo, el jefe de la CIA señaló que Haspel “es una oficial ejemplar de inteligencia y una patriota con más de 30 años de experiencia en la agencia”.

Su nombramiento provoca nuevos temores acerca de los métodos que podrá sumar la inteligencia estadounidense bajo el mandato de Donald Trump. Hace una semana, el mandatario estadounidense manifestó estar convencido “de que la tortura funciona” en este tipo de interrogatorios.