En medio del complejo escenario que han tenido que enfrentar los Bomberos en Chile, a raíz de los incendios forestales, se ha abierto nuevamente la discusión sobre sus formas de financiamiento y si es prudente que sigan funcionando como voluntarios.

De hecho, los resultados de la Encuesta Cadem mostraron que el 83% de los consultados está de acuerdo con que la institución reciba una remuneración fija y sean financiados por el Estado. Sin embargo, esa postura no es representativa de la voluntad de los bomberos.

Así lo afirmó Miguel Reyes, presidente de la institución, en una entrevista con La Tercera: “Las cosas que se hacen con espíritu de solidaridad son mucho más efectivas que aquellas que se realizan por una paga. Hemos demostrado durante 165 años que nuestra labor es recompensada por el cariño de la gente. Somos, en esencia, voluntarios”, señala.

En Latinoamérica, Chile, Paraguay y Perú son los únicos países donde los bomberos son 100% voluntarios. En gran parte del mundo existe un sistema mixto que combina la acción de voluntarios y bomberos remunerados.

Los expertos sostiene que el sistema podría mantenerse en Chile, pero que el Estado debe asumir una mayor responsabilidad. “Más allá de que Bomberos sean corporación sin fines de lucro, eso no implica que el Estado pueda desligarse de la responsabilidad de destinarle recursos, asegurar su capacitación y, sobre todo, integrarlo con las instituciones que componen la seguridad pública”, señaló Michel L’Herbe.

Los especialistas aseguran que, además, Bomberos no debería trabajar en el combate de incendios forestales, ya que los voluntarios urbanos carecen de preparación para ello. La tesis es aceptada en la institución, donde aseguran que el equipamiento “está adaptado básicamente al combate de incendios estructurales, por lo que sufre daños al ser utilizado en lugares rurales o montañosos”.

En adelante, ante la posible necesidad de cuerpos de bomberos a tiempo completo, será la sociedad chilena en su conjunto la que deba sumarse al debate sobre la permanencia del voluntariado o la necesidad de invertir recursos del Estado en el trabajo de quienes combaten los incendios.