Martes 26 de abril de 2016, Quilín, Santiago. Consejo extraordinario de Presidentes en la sede de la ANFP aprueba la desafiliación del Club Deportes Concepción. El León de Collao es obligado a dejar el profesionalismo por problemas económicos generados por los controladores del club, los cuales quedan impunes. Los que pagaron fueron todos quienes trabajaban en el club, los jóvenes que ahí se formaban y sus hinchas.

Jueves 5 de enero de 2017, Quilín, Santiago. Tribunal de Disciplina de la ANFP sanciona con el descenso al fútbol amateur al Club de Deportes Lota Schwager. El equipo de la lamparita pierde su lugar en el profesionalismo luego de varias sanciones por incumplimiento en los pagos de sueldos y cotizaciones de salud y pensiones. Los que no pagaron fueron los controladores del club, a los que no le pagaron fueron a jugadores, cuerpo técnico y trabajadores del club.

La Ley de Sociedades Anónimas Deportivas se creó en Chile sostenida por las promesas de administraciones eficientes, responsabilidades financieras de los clubes, mayor control a la interna y fiscalización externa a los controladores de los clubes. Básicamente le aseguraron al país que nunca más el fútbol chileno pasaría por clubes quebrados y sueldos impagos y, para demostrarlo, llegaron con el dinero fresco para inyectarlo y hacerse del control de las instituciones deportivas. A más de 10 años de la promulgación de esta ley, todos y cada uno de los argumentos que se usaron para aprobarla están en el suelo. Se demostró que son falsos.

Nadie controló a las empresas o accionistas mayoritarios que se adueñaron de los clubes, alejando a los hinchas y decidiendo el futuro del fútbol solamente según la rentabilidad económica. Las instituciones no fiscalizaron, las Sociedades Anónimas concentraron el poder y marginaron a quienes se oponían a sus decisiones, la ANFP hizo vista gorda a todo esto y sólo actuó cuando el club de élite empresarial al que transformaron al fútbol chileno podía mancharse.

¿Las medidas? Desafiliación o descenso obligado, para quien no tiene la plata para este exclusivo club.

El caso de Deportes Concepción y Lota Schwager tienen en común, paradójicamente, a los ganadores y vencedores. Sociedades Anónimas hicieron un negocio privado con la pasión de sus hinchas y el sueño de sus jugadores y cuerpos técnicos, privatizando los beneficios y socializando las pérdidas.

Escaparon cuando más había que estar y el costo se lo llevaron jugadores y todos quienes trabajaban para el club. Hoy tienen sueldos impagos, cotizaciones pendientes y perdieron su fuente de trabajo. Los responsables se esfumaron sin asumir sus responsabilidades y quienes debían fiscalizar se lavan las manos.

Los hinchas siempre estuvieron ahí, hombres y mujeres apoyando en el estadio, pero también en estos momentos aún más difíciles que perder un campeonato o la categoría. Los hinchas Lilas están levantando a su club desde las cenizas, desde donde lo abandonaron los dueños de la Sociedad Anónima que controlaba al club.

Los hinchas de la Lota sabrán hacer lo mismo, ya lo están haciendo hace bastante tiempo, desde que hicieron cajas de mercadería para que el plantel pueda vivir y pasar las fiestas de fin de año. Las Sociedades Anónimas están de paso según su bolsillo, las y los hinchas estarán en la buenas y malas.

Por ahí tiene que venir la solución. No sólo la propuesta, sino que también los pasos a seguir para levantar al fútbol chileno. Será entre todas y todas, de manera participativa y democrática que le volveremos a darle color a un pálido fútbol chileno, enfermo de Sociedades Anónimas. Corporaciones y Asambleas ya están trabajando para que nunca más volvamos a escuchar este chiste repetido llamado quiebra, sueldos impagos y desafiliación. Un mal chiste.


Director Área Política EnClave Pública