Fuente: Archivo Chile 

Todos los diarios del día 6 de febrero destacaban en sus portadas la trágica noticia del suicidio de Violeta Parra más o menos en los mismos términos. El diario La Tercera, por ejemplo, decía: “Trágico fin: de un tiro en la sien derecha se suicidó ayer en su carpa de La Reina la destacada folklorista y artista nacional Violeta Parra. Su muerte fue hondamente sentida en los círculos artísticos nacionales en los que gozaba de profunda admiración y simpatía”.

Luego su interior se ampliaba la información extensamente aportando datos sobre su larga y exitosa carrera, y se daba cuenta del dolor inmenso que había significado para su anciana madre la triste determinación de su hija y del frustrado intento de suicidio de su hermano Roberto al enterarse de la noticia.

Los periódicos del 7 anunciaban que ese día se efectuarían sus funerales y daban cuenta de los detalles del velorio realizado en una capilla ardiente levantada al interior de su carpa. “Bajo la carpa que conoció de su folklore; sobre aquel escenario que sus manos acostumbradas a la suavidad de los pinceles y la dureza de la greda, construyeron piedra tras piedra un pequeño estrado sobre el que colocaron una urna, aún reluciente en que sus restos descansaban”.

Una fila intermitente de gente humilde que mezclaba sus delantales con el vestido de seda fina de una mujer pudiente resumía la trascendencia que Violeta Parra tenía para todos los chilenos…

Ocho de los nueve hermanos de Violeta Parra estaban presentes en la capilla ardiente. Sólo Lautaro no ha llegado, nadie sabe nada de él y no han podido comunicarle la noticia. Los funerales se realizan hoy a las 11 horas cuando el cortejo parta desde la carpa.

Ángel Parra oculta sus ojos detrás de unos lentes oscuros. Arrastra las palabras mientras conversa y algunos suspiros, como lagrimas contenidas que se escapan de su boca cuando habla.

-“Me dejó algunas cartas, aún no las he abierto. Creo que esta será la sede de la Casa de la Cultura de La Reina. Ella trabajó mucho en esto entregándole todo. Muchas veces la vi poniendo cada una de las cartas que adornan el escenario. Con sus manos preparó la mezcla para hacerlo todo. Este es nuestro barrio, vivimos 15 años por aquí en una callampita… Es la historia de siempre. Ahora que mi madre está muerta todos le reconocen su valor. Todos ofrecen ahora su ayuda”

El día 8 la prensa daba cuenta de sus funerales destacando la presencia de una multitud que deseaba rendirle un último tributo.El ataúd con los restos de la extraordinaria folklorista se perdió lentamente tragado por la boca negra de un nicho de la galería 31 del Cementerio General.

Minutos antes un Padre Nuestro se alzó como un murmullo imploratorio saliendo de las bocas de la mayoría de las dos mil personas que acompañaron el cortejo fúnebre durante su lento recorrido por Avenida La Paz.

Al pasar frente a la Pérgola de las Flores, ubicada al norte del río Mapocho, millares de pétalos cubrieron el techo del carro fúnebre. A lo largo de la Avenida La Paz se habían reunido más de 10 mil personas para rendir su homenaje a la folklorista que interpretó al pueblo.

Ese mismo día el periodista Tito Mundt en su columna titulada “Lo que se llevó Violeta Parra” se preguntaba: “¿Quiere decir que el triunfo, los aplausos, los viajes, la fama, nada absolutamente nada le pudo entregar a la sensibilidad de esta mujer extraordinaria y única, eso que se llama felicidad?

¿O su corazón herido, maltrecho, roto, quebrado, no supo jamás donde comenzaba esa pequeña y secreta ruta a través de la cual los seres humanos encuentran la verdadera y definitiva paz interior?

Lo triste es que sólo ella y nadie más que ella podría responder a la angustiosa interrogación.

Y ahora tiene un nudo en la garganta”.