En el primer día de una serie de audiencias que escrutarán las denuncias de abusos sexuales contra la Iglesia Católica la abogada consejera de la comisión, Gail Furness, reveló los datos recopilados: casi 4.500 personas denunciaron abusos sexuales a menores por parte de miembros de la Iglesia Católica en Australia entre 1980 y 2015.

Según Furness, las denuncias apuntan a cientos de religiosos, implicando a 93 altos cargos de la iglesia y abarcando más de mil instituciones eclesiásticas distintas. Del total de las denuncias recibidas por la comisión, el 78% de los denunciantes fueron varones y un 22%, mujeres. De acuerdo a sus relatos, la edad media al iniciar los abusos fue de 11 años en el caso de niños y de 10 en el caso de niñas.

Así, desde su niñez hasta el momento de denunciar las víctimas tardaron una media de 33 años. Esto es especialmente relevante para países como Chile, donde por ley el abuso sexual infantil prescribe y normalmente ya no tiene posibilidad de ser perseguido penalmente cuando la víctima está, por fin, lista para denunciar.

En Australia, en tanto, casi 2 mil personas fueron identificadas como presuntos perpetradores de abusos. De ellos, la comisión informó que 597 eran hermanos religiosos; 572 sacerdotes; 543 laicos y 96 eran hermanas religiosas.

“Los niños fueron ignorados o, peor aún, castigados. Las denuncias no fueron investigadas”, aseguró la abogada consejera de la comisión, Gail Furness, que se encuentra investigando cuál fue la respuesta oficial a los abusos sexuales de menores en Australia desde 1950, mientras se prepara para tomar declaración a casi todos los obispos del país en varias vistas públicas que durarán hasta el 27 de febrero.