A través de una entrevista publicada el día domingo, la psicóloga y filántropa chilena Lucy Ana Avilés, gestora de la llegada del avión Supertanker a Chile, se explayó acerca de lo vivido el último mes y la repentina fama que ha enfrentado. “Me pone la piel de gallina. Me han escrito en redes sociales dándome las gracias no sólo por la ayuda del avión, sino también por haber devuelto esperanza. Me dicen que el avión es un golpe de esperanza. No sé en qué minuto pasó todo esto”, señala.

Avilés, esposa del heredero de la familia propietaria de la cadena Walmart, volvió a criticar la falta de preparación del país ante las continuas emergencias. “No es mucho lo que la Conaf tiene en equipamientos y tecnología. Tienen muchas cosas de los años 70. Después de lo que pasó para el terremoto, creo que es momento de hacer una reflexión. Y espero de corazón que esta vez aprendamos cómo actuar rápidamente”.

Consultada por los vínculos de su padre, Victor Manuel Avilés, Lucy Ana se negó a contestar. Él fue agente del Departamento de Operaciones Sicológicas de la DINA y la CNI, y luego fiscal de la cuestionada institución de Cema Chile. “Es delicado que estén hablando cosas, involucrando a mi padre y a la familia de mi marido, cuando acá no es tema. Mi tema es el avión y ayudar con Chile. De lo otro no me voy a referir“.

Lucy Ana Avilés desestimó pertenecer a alguna sensibilidad política. “Yo no pertenezco a ningún partido. Diría que más que los partidos, me interesa votar por las personas que representen mis ideales y mis valores. Hay una mezcla de todo. Hay gente del PPD que me representa. También de la Democracia Cristiana, de Renovación Nacional y de la UDI. Te diría que soy del partido tutifruti. Agarro las mejores frutas y las mezclo, eso es“.

También tuvo palabras para la situación política de Estados Unidos y deslizó críticas a Donald Trump. “Lo veo preocupante, porque me parece que Trump es una persona muy impulsiva. Sabemos cómo piensa, lo que siente y cómo se ha referido a los inmigrantes. Lo encuentro humillante. Es preocupante porque hay mucha incertidumbre sobre lo que va a pasar y hasta dónde es capaz de empujar. Yo trabajo con comunidades hispanas y de verdad viven con pánico. No veo muy alentador el panorama”, se lamentó.