Juan Pablo Escobar, conocido como Juan Sebastián Marroquin hasta 2009, cuando decidió confesar que en realidad era el hijo de Pablo Escobar Gaviria, el más “célebre” narcotraficante colombiano, acaba de publicar su nuevo libro en el que revela que su padre trabajaba para la CIA “vendiendo cocaína para financiar la lucha contra el comunismo en Centro América. Allí hay nombres como George Bush padre y tantos más”, dice en una entrevista con InfobaeTV.

“Lo que hacía la CIA era comprar los controles para que entrase la droga a su país y obtener un maravilloso negocio. La prohibición de la droga es un gran negocio para algunos que cierra por todas las puntas. Yo creo que la prohibición es la mejor propaganda para el negocio que se prohíbe”, agrega Escobar.

En su opinión, su padre “fue un engranaje de un gran negocio del narcotráfico universal. Cuando ya no les sirvió, lo mandaron a matar“. El autor explica que la confesión recogida en su nueva obra le impedirá ingresar definitivamente a los Estados Unidos.

Familia, perdón y muerte

Asegura, también, que perdonó a los que se lanzaron a la búsqueda de su progenitor y que, según él, generaron el clima para que se suicidara. “Una cosa es perdonar. Otra, olvidar. Yo perdono a la familia de mi padre por haberlo traicionado, vendido, entregado. Incluso perdono a mi abuela que entregó a su hijo aunque nunca lo entenderé. Me siguen haciendo daño diariamente, pero los perdono. Pero no olvido”, afirma.

Admiro a Pablo, mi papá, el que me educó. No a Escobar, el mafioso“, afirma. Dice que a los 8 años, Escobar Gaviria le mostró todas drogas que había en aquel momento y le dijo: “Si te da curiosidad, prefiero que consumas conmigo y no en cualquier lado“. Asegura que nunca mató a nadie y que, de haber querido, podría haber sido el sucesor del hombre fuerte del cártel de Medellín.

“A mi hijo de 4 años le estoy contando quién fue su abuelo. Mi compromiso como padre es que él ame a su abuelo. Hoy él lo ve en la tele y el niño se acerca y le da un beso a la pantalla”, explica.

En la entrevista también cuenta, por primera vez, cómo fueron las últimas 72 horas de su padre: “En esa etapa de su vida perdió todos los estribos. El perdió su amor por él mismo. Venía de haber arrasado media Colombia con su violencia y él mismo levantó el teléfono para que su llamada fuera identificada y lo encontraran. Mi padre puede parecer un loco por las cosas que hizo. Sin embargo, era totalmente consciente de lo que hacía. Su mayor acto de amor fue quitarse la vida para darnos la libertad a nosotros”, dice.