Greenpeace Chile anunció el lanzamiento de una campaña mundial que tiene como objetivo la protección de los mares de la Patagonia. El evento se realizó hoy en el faro de La Serena, con la presencia de un globo aerostático que llevaba una consigna dedicada a la protección de los mares de Magallanes.

En la presentación de la iniciativa, denominada “Salvemos los mares del fin del mundo” se hizo presente la cantante y actriz Denise Rosenthal, quien aseguró que Chile está enfrentando diversas crisis relacionadas con el cambio climático.

“Hemos visto durante estos días la devastación de los incendios forestales y no queremos que se sumen otras tragedias. Los mares del fin del mundo no deben ser intervenidos. Por eso llamo a todos los jóvenes para que se conviertan en vigías de los mares de Magallanes”, señaló.

En tanto, la coordinadora de Océanos de Greenpeace en Chile, Estefanía González, sostuvo que en nuestro país se encuentra el 36% de la diversidad de mamíferos marinos del mundo, “por lo cual la protección de sus mares resulta clave y de gran relevancia para todo el planeta. Desde hoy, nuestros socios y simpatizantes alrededor del planeta se convierten en vigías de los mares del fin del mundo”.

La organización advirtió que los mares se encuentran seriamente amenazados por la expansión de la industria salmonera, la que ya mostró su poder de devastación en los ecosistemas luego de la crisis desatada el año pasado en Chiloé. En esa ocasión, el vertimiento de casi 5 mil toneladas de pescados podridos en las costas fue un factor importante en la posterior marea roja que gatilló el desastre medioambiental.

Greenpeace enfatizó que hay una compañía en particular de origen noruego, llamada Cermaq, que es la segunda exportadora más grande de salmones chilenos, con una producción anual de más de 41 mil toneladas. Con ánimo de expansión, la empresa ha presentado casi el 100% de sus solicitudes en reservas nacionales de Magallanes.

“Lo que está en juego es el cuidado de las aguas más puras del planeta. No es posible que los intereses de las empresas salmoneras se ubiquen por sobre un patrimonio medioambiental que no solo pertenece a Chile, sino al mundo. Los mares de Magallanes albergan ecosistemas fundamentales que también tienen una relación única con pueblos originarios, como los Kawésqar y Selk’nam, además de comunidades pesqueras que para su subsistencia y desarrollo cultural dependen de la buena salud de su mar”, argumentó Matías Asun, director nacional de Greenpeace en Chile.

Además del delfín chileno, numerosas especies se encuentran en peligro si los planes de la industria salmonera se expanden hasta los mares del fin del mundo. Entre ellas, ballenas, pingüinos, lobos marinos y diversas aves. 

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