El gobierno de Colombia y la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN) abrieron este miércoles en Quito un histórico proceso de negociación para poner fin al enfrentamiento que han mantenido durante más de 52 años.

Ambas partes expresaron públicamente sus compromisos y peticiones para contribuir al avance del diálogo. El jefe negociador del Gobierno, Juan Camilo Restrepo, invitó al ELN a dejar de secuestrar, ya que, de lo contrario, “será muy difícil avanzar” en el proceso de diálogo.

El negociador gubernamental, quien reconoció al ELN “como una organización con una identidad e historia propias”, indicó que “se establecerán mecanismos” con la mesa que negoció los acuerdos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en La Habana, “para identificar temas en que se requiera coordinación y sincronía”.

Por su parte, el representante de la guerrilla, Pablo Beltrán, planteó la necesidad de alcanzar “acuerdos sucesivos proyectados a materializar un cese bilateral del fuego”. “Unámonos alrededor de las coincidencias y dejemos a un lado lo que nos separa”, declaró. “Estamos dispuestos a asumir nuestra responsabilidad” por los hechos del conflicto “y esperamos que los líderes de la otra parte hagan lo mismo”, agregó.

El gobierno y la guerrilla llevan acercándose en secreto desde 2014, pero hace diez meses atrás anunciaron que estaban listos para arrancar las negociaciones formales de paz.

La instalación de la mesa estaba prevista para octubre del año pasado, pero se retrasó por la exigencia del mandatario colombiano de que primero fuera liberado el ex congresista, Odín Sánchez, rehén del ELN desde abril pasado y que finalmente fue liberado el 2 del presente mes, junto al indulto de dos guerrilleros presos, Nixon Cobos y Leivis Valero. A su puesta en libertad se sumó este lunes la del soldado Fredy Moreno Mahecha, también cautivo de la guerrilla desde el 24 de enero.

Juan Manuel Santos salpicado por Odebrecht

El fiscal general de Colombia, Néstor Humberto Martínez, solicitó este martes al Consejo Nacional Electoral (CNE) de Colombia investigar la presunta financiación de la constructora brasileña Odebrecht en la campaña del presidente Juan Manuel Santos en 2014, cuando fue reelegido.

Se trataría de un millón de dólares que habría sido inyectado en la campaña de Santos a través del excongresista Otto Bula, detenido recientemente por su participación en la trama de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht.

El fiscal Martínez señaló que Bula “tramitó” sobornos por 4,6 millones de dólares, de los cuales un millón se presume tuvo como “beneficiario final (…) la gerencia de la campaña Santos Presidente-2014”. “Del millón de dólares se habría descontado una comisión por el 10 por ciento, a favor de terceros ya identificados por la Fiscalía”, agregó.

Bula habría sido mediador en una adenda para la ampliación de la carretera Ocaña-Gamarra, en el noreste colombiano, como parte de la construcción de la autopista Ruta del Sol II, obra adjudicada a un consorcio liderado por Odebrecht. El contrato se pactó en 2013, un año antes de las elecciones presidenciales, “pero según las evidencias de la Fiscalía fue elaborado físicamente y suscrito a mediados del 2016”, detalló Martínez.

La Presidencia de Colombia negó las acusaciones de haber recibido el dinero de Odebrecht para la campaña de Santos en 2014.