El escándalo de los papeles de Panamá vuelve a flote. En esta ocasión es para vincularse directamente con el caso “Lava Jato”, la macroperación de corrupción política y empresarial que tiene a toda la región latinoamericana bajo el punto de mira.

Este viernes los dos socios principales de la firma Mossack Fonseca, epicentro del escándalo, han sido detenidos horas después de que las autoridades panameñas les imputaran cargos por su implicación en el caso.

La firma, especializada en la creación de sociedades “offshore” actuó presuntamente como una organización criminal dedicada a ocultar activos de origen sospechoso dentro del caso Lava Jato, según una investigación que reveló este jueves la fiscal general panameña, Kenia Porcell. Según la fiscal, el despacho de abogados daba instrucciones a su “encargada” en Brasil para “ocultar documentos y eliminar evidencias”, y hacer que dinero proveniente de sobornos regresase “lavado o blanqueado a Panamá”.

La fiscal también señaló que la formulación de cargos es fruto de una investigación que ha durado cerca de un año y que se ha hecho en conjunto con las fiscalías de otros países, entre los que se encuentran Brasil, Suiza y Estados Unidos.

Por su parte, el defensor de Mossack y Fonseca aseguró que no pesaran medidas cautelares sobre los acusados porque la investigación no ha terminado y que se trata de “cargos forzados, carentes de pruebas”. Además, calificó de “triste” que el Ministerio Público basara una imputación con “copias simples, extraídas de internet, supuestamente procedentes del extranjero, pero sin cumplir con los requisitos mínimos”.

Los papeles de Panamá implicaron una revelación de una filtración masiva de documentos de 40 años de labores de Mossack Fonseca, y sacó a la luz pública millones de empresas ‘offshore’ que levantaron sospechas sobre evasión y blanqueo, e involucran a personalidades de todo el mundo.