Luego de la columna publicada por Carlos Peña en El Mercurio, a propósito de la polémica generada a partir del viaje de la familia de diputado Gabriel Boric en un buque de la Armada, el parlamentario dio a conocer una reflexión sobre el hecho y su conducta en su blog personal.

Revisando los hechos, el ex dirigente estudiantil señaló que la idea de realizar el viaje estuvo motivada por la construcción de un pequeño monolito con una placa recordatoria a instalar en Isla Lennox. Al respecto, Boric aseguró “no participé directa ni indirectamente en ninguna de estas gestiones, consciente que esto podría haber significado una presión indebida a la institución”.

Además, el parlamentario enfatizó que ni él ni su familia han pagado a la Armada por el servicio de transporte prestado: “Esto es absolutamente falso y doy fe que no hubo pago alguno. De haber sido así, tendría razón Peña cuando afirma que esto más que subsanar el mal, confirmaría el privilegio”.

El diputado del Movimiento Autonomista enfatizó que existe un desconocimiento en la opinión pública respecto del rol que juega la Armada en la conectividad de zonas extremas.

“Sin embargo, el cuestionamiento que se me ha hecho no se agota allí. Me parece que la pregunta de fondo es cuál es el estándar de conducta exigible a una persona que se dedica a los asuntos públicos, y en particular, a un parlamentario. Y en esto creo que Carlos Peña tiene un punto. Es evidente que frente al nivel de desprestigio de la política en Chile, cualquier hecho reñido no ya con la ley, sino con la ética, resulta inmediatamente reprochable. El problema aquí recae en definir una ética común, tarea difícil y a la que quienes no buscan la verdad sino enlodar al del frente (independiente del color que sea), hacen un flaco favor”, argumentó.

El parlamentario asumió que existe una duda razonable sobre el asunto, especialmente ante las dudas que pueden quedar sobre si es que se accedió al traslado de su familia para una actividad privada debido a su condición de parlamentario.

“Y como tengo la convicción de que es correcto exigir un estándar de conducta mayor a quienes se dedican a los asuntos públicos, bien vale pedir excusas a quienes han visto en este episodio un hecho de uso injustificado de privilegios. Ofrezco además mis disculpas a la Armada de Chile por haberla envuelto en esta polémica que podría haber sido prevista. Y en esto la responsabilidad es mía”, cerró.