A través de una columna, la psicóloga clínica Janet Noseda hizo un aguda crítica a la gala del Festival de Viña del Mar y a la tradicional elección de la reina, que año a año acapara la atención de los medios.

En su reflexión publicada en El Dínamo, Noseda asume que nunca ha sido fanática del certamen viñamarino, pero que hay algunos aspectos que llaman su atención: por ejemplo, el fuerte contraste entre el lujo de los rostros y la farándula versus la realidad precaria de la mayoría de los chilenos que siguen la instancia desde la TV.

Además, la psicóloga sostiene que el festival entrega una imagen equivocada del país: “El festival de Viña nos hace creer que somos importantes, los jaguares de América, los que tienen un festival internacional y lo cierto es que somos uno de los cinco países en el mundo, incluyendo el país del Vaticano, que prohíben el aborto en su totalidad, con 140.000 abortos en condiciones peligrosas al año. Somos un país homofóbico, donde los legisladores aún están estancados en que el matrimonio es entre un hombre y una mujer”.

Janet Noseda extiende la crítica al machismo que invade la semana festivalera, asegurando que “miles fuimos las que marchamos por NI UNA MENOS, rechazando el machismo y el femicidio, sin embargo, este festival “que no le hace daño a nadie”, muestra a mujeres semi desnudas que compiten por una corona, mientras los músicos, en su gran mayoría hombres, son los que cantan y son protagonistas del festival. ¿Nosotras?, para variar somos el gomero. El lugar de la mujer es según la pinta de su vestido o cuánto muestra para que la coronemos reina del festival“.

Para Noseda, el significado de esa corona es “que te utilizaron como objeto, te cosificaron y no tuviste ningún otro mérito que ser la que más carne mostró. Está estudiada la cosificación en los medios de comunicación y hace alusión a mostrar el cuerpo de las mujeres como una cosa, un objeto, no como una persona. Así, se usa el cuerpo para vender una mercancía o partes del cuerpo incluso, como en el caso de Miss Reef”.

“Esta cosificación profundiza los prejuicios machistas en la sociedad, da el mensaje a las niñas de que son valoradas siempre y cuando sean flacas 90-60-90… una imagen distorsionada y cruel del cuerpo de las mujeres“, enfatiza.

Por último, la psicóloga señala que espera que “por lo menos los humoristas no se rían de las mujeres, de los homosexuales o nos muestren que los borrachos son inocentes, simpáticos y chistosos. Bueno, espero que algún día nos unamos para concentrarnos en tanto pero tanto, que le hace falta a este país”.