Por “acciones reiteradas de contactos físicos excesivos, de abrazos, y besos cercanos en la región bucal no consentidos” fue sancionado el juez del Tribunal Oral de Melipilla, Gustavo Campaña González, acusado de acosar sexualmente a seis funcionarias.

Luego de que la Corte de San Miguel no aplicara ninguna medida disciplinaria al magistrado, la Corte Suprema envió los antecedentes al tribunal de alzada para la revisión del caso. Así, la Corte de Apelaciones de Santiago decidió por mayoría aplicarse una de las sanciones más drásticas: la suspensión de sus funciones por un mes, con goce de medio sueldo, según consignó El Mercurio.

Según la resolución de la Corte, el magistrado desarrolló estas conductas entre diciembre de 2009 y enero de 2013, tanto en el Juzgado de Garantía de Curacaví, como en un restaurante de Bellavista, en medio de una convivencia entre jueces y funcionarios.

“Está acreditado que el juez iniciaba las acciones de hostigamiento utilizando el contacto físico propio del saludo aparentemente normal; sin embargo, luego de un saludo afectivo se descubría la verdadera dirección de su comportamiento, pasando de un acto consentido a otro no consentido por las funcionarias subordinadas, consistentes en abrazarlas y acariciarlas súbitamente de manera inapropiada. Esto es, rozándole sus senos, poniendo una mano en las nalgas, o piernas, o corriendo súbitamente el rostro, con el fin de intentar dar un beso lo más cercano a la boca de la ofendida”, consigna la resolución.

La Corte definió que la gravedad de los hechos cometidos por el magistrado radica en que los tipos de comportamiento indebidos fueron “cometidos, en general, en el ejercicio del cargo de juez, aprovechándose este de la superioridad jerárquica”.

En 2014, el mismo juez fue formalizado por abuso sexual en contra de las seis funcionarias identificadas. Sin embargo, Campaña fue absuelto y se le condenó al Ministerio Público a pagar las costas del juicio, por 27 millones de pesos. El magistrado, por su parte, rechaza todas las acusaciones, asegurando que, por ejemplo, no le tocó la pierna a una funcionaria, sino que “ella tomó su mano izquierda cuando le manifestó que tenía frío”. Para el juez, es un gesto “normal o típico de una persona de campo que toma la mano a otra para tomar la temperatura”.