Hoy estamos ante un grave cuestionamiento al Servel. Cuando los partidos políticos tradicionales aprobaron la nueva ley de partidos políticos pensaron que iba a ser fácil refichar a sus militantes. La ley señala que para esta actuación se necesitan ministros de fe, un oficial del registro civil -¡sí, los mismos que casan!-, un funcionario del Servel o un notario. La actuación del ministro de fe es informarte que pasas a ser militante de un partido político, de esta forma se acaban las firmas falsas, se termina el engaño al firmar por las ballenas o por alguna noble causa que se nos cruzó caminando por la calle y después te enteraste que eras militante cuando fuiste a votar en alguna primaria, donde ahí supiste tu condición de militante. Esta es la razón de por qué es necesario un ministro de fe: para evitar el engaño.

Los que pensaron que esta ley era fácil se dieron cuenta que no era así. Las razones son varias, pero hoy sabemos que el Servel no tiene la cantidad de funcionarios para sacarlos a la calle y poder hacer de ministros de fe para el refichaje. Por otra parte, la ley señala que también pueden ser los oficiales del registro civil y, por último, los notarios. En la ley se estableció que no deben cobrar por tales servicios y que con solo una simple solicitud a los notarios sería difícil que den un “no” como respuesta para alguna actividad. Pero al parecer encontrar notarios no era tan fácil: se dieron cuenta que a muchos no les interesa la política -por culpa de ustedes- y otros no eran del mismo color político, o tuvieron la mala suerte que en donde querían refichar a sus militantes (cumpliendo la ley) había solo un notario y no tomaba firmas afuera de su notaria y menos trabajaba con partidos políticos. El ser afiliado de un partido es un acto personalísimo, por lo que se debe hacer ante un ministro de fe y, en caso de faltar a la verdad, con una sanción de por medio. No es menor esta regla, debe existir una razón de fondo por la cual se estableció.

No obstante, también conocieron ministros de fe que todavía creen en los partidos políticos, aquellos que piensan que la única forma de darle continuidad a la democracia y renovarla es ayudándola desde su vereda, haciendo de ministro de fe y cumpliendo con lo que señala la ley.

El Servel piensa implementar una nueva forma de rechifar a sus militantes: basta una simple fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y el formulario escaneado, solo con eso se pasa a ser militante de un partido político. Así no son las reglas que establecieron en un principio, pero al parecer algo malo les está pasando, hoy podemos solicitar nuestra clave única y de esta forma podemos hacernos militantes de un partidos. La situación está empeorando, cualquier medio es suficiente a esta altura y el plazo que pusieron los legisladores está llegando a su límite.

La presión de los partidos políticos al Servel es inexplicable. Ellos pusieron las reglas y se están dando cuenta que era más difícil refichar a sus militantes de lo que pensaban, la tarea es doble porque deben volver a encantar a los que en algún momento ilusionaron y con el tiempo los defraudaron. Se están dando cuenta que no todos están llegando al 15 de abril y que faltan menos dos meses de saber la verdad de cada uno de los partidos, de cuántos militantes son en cada partido. Finalmente vamos a saber que los padrones estaban inflados con gente que murió hace muchos años o que todavía no sabe que es militante de un partido político.

Por otra parte, no me gustaría que un partido político desapareciera porque de esta forma se cierra la democracia  –democracia que nos hemos ganado por las muertes desde el inicio de esta patria-.

Así son las reglas que nos pusieron en un principio. Nosotros como Revolución Democrática hemos cumplido cada una de ellas, incluyendo las objeciones del Servel, razón por la cual después volvimos porque teníamos una región más por inscribir.

Ustedes pusieron todas las reglas, al parecer no era tan fácil tener 500 firmas en Aysén, o se dieron cuenta que no tuvo buena acogida la última actividad que hicieron para refichar a sus militantes, mientras nosotros hacíamos una completada y una de las nuestras, gritaba el numero ganador y así seguir recolectando fondos para nuestra campaña de partidos.

Hoy el poder ejecutivo sabe que no puede tocar la ley de partidos políticos, si es que algo de credibilidad queda. El día que se piense en modificar la ley, la palabra credibilidad desaparecerá del diccionario.

Finalmente, les digo a ustedes, los partidos políticos tradicionales: nosotros cumplimos con todos los pasos que nos pidieron, cumplimos cada uno de las exigencias que están en la ley, nos conseguimos todos los ministros de fe, golpeando cada una de sus puertas. Hicimos lo que dice cada artículo de la ley que ustedes hicieron.

Fueron ustedes los que pusieron las reglas, ustedes discutieron los proyectos y la verdad mejor dejen de discutir la solución. La solución es mucho más fácil de lo que todos piensan, esto no pasa por una ley express o un arreglo entre cuatro paredes ni con una reunión con el ejecutivo a última hora. La solución es otra: cumplir la ley, la misma que ustedes hicieron y hoy no quieren cumplir para seguir con vida.


Militante de Revolución Democrática