Durante el pasado martes, El Mercurio publicó una editorial titulada “Disminución del embarazo adolescente” que alaba los resultados de políticas públicas en educación sexual y el acceso a la anticoncepción; lo que habría significado una reducción de nacidos en mujeres adolescentes, desde 41 mil en 2007 a 22 mil en 2016. Sin embargo, el análisis correcto de los datos no parece ser tan alentador.

En una carta al director del periódico, el Dr. Fernando Zegers Hochschild, del programa de Ética y Políticas Públicas en Reproducción Humana de la Universidad Diego Portales, se encargó de rebatir dicha información.

“El título del editorial es incorrecto. En Chile no hay registro de embarazos de adolescentes, solo se registran los nacimientos. Los datos señalados en el editorial se refieren a nacidos en mujeres de 10 a 19 años y no a embarazos. No se sabe cuántas adolescentes embarazadas recurrieron a abortos usando medicamentos que se venden profusamente y sin control en forma clandestina, y que usados precozmente son seguros y no requieren de la intervención de personal de la salud; o sea, no llegan a los hospitales o clínicas”, argumentó el especialista.

Así, sostiene, “decir que la baja en los nacimientos en adolescentes se debe a mejores políticas de prevención del embarazo no programado es una ilusión y no se puede concluir de la información existente en el país”.

Además, el médico explicó que la tasa de nacimiento en adolescentes en Chile es del orden de 28 nacimientos por cada mil mujeres de 10 a 19 años. Francia, los países nórdicos y otras naciones asiáticas tienen tasas de 5 a 8 por mil; mientras que Australia, de 15 por mil. Por ello, Chile aún está muy lejos de reconocer que las políticas de educación sexual y anticoncepción sean realmente eficientes en prevenir estos embarazos.

“Los nacimientos en adolescentes tienen una distribución que refleja crudamente nuestra inequidad socioeconómica. En Cerro Navia y La Pintana, 20% a 21% de todos los nacidos, son de mujeres de entre 10 y 19 años. Sin embargo, en Vitacura y Las Condes, la proporción de nacidos de mujeres adolescentes baja a 1,4 a 2,3% del total de nacidos”, enfatizó Zegers.

En este escenario, el especialista de la UDP aseguró que son fundamentalmente aspectos sociales, educacionales, acceso facilitado a la anticoncepción y aborto precoz “lo que determina la mayor prevalencia de partos en adolescentes que viven en comunidades pobres comparadas con las que habitan comunidades ricas”.

Por último, Fernando Zegers señaló que disminuir el número de nacimientos en este grupo etario es beneficioso para las mujeres adolescentes, sus familias y la sociedad, pero “estamos aún muy lejos de tener políticas públicas universales, coherentes y eficientes que se hagan cargo de aspectos sexuales y reproductivos en nuestra población escolar”.