El presidente Donald Trump dio un duro golpe a los avances de la comunidad LGBT en Estados Unidos, tras decidir revocar la norma establecida por el Departamento de Educación en 2016, que reconocía el derecho de los estudiantes transexuales a acceder a baños y vestuarios del género con el que se identifican y no el que se les asignó al nacer.

Además, la administración republicana comunicó al Tribunal Supremo que no seguirá otorgando su apoyo al adolescente de Virginia que se querelló contra el Departamento de Educación estatal porque no le permitieron acceder al baño de su elección. El caso, que será estudiado por la Corte en las próximas semanas, se convirtió en el símbolo de la lucha del gobierno de Obama a favor de la comunidad transexual y acaba de ser descartado por Trump.

En la carta se sostiene que, a pesar de retirar las garantías normadas por el anterior mandato, “esto no disminuye las protecciones de los alumnos en casos de agresiones y acoso”, según consigna El País. Además, establecen que los colegios “deben asegurarse de que los estudiantes transexuales, como todos los demás, pueden aprender en un entorno seguro”.

El texto argumenta que la ley que prohíbe la discriminación entre sexo no contempla la garantía de acceder a un baño o vestuario de la forma en que se planteó durante la administración Obama. En ese sentido, sostienen que la palabra “sexo” se refiere inequívocamente al sexo biológico de las personas, razón por la que un estudiante que se identifica como niña, pese a haber nacido con genitales masculinos, tendrá que seguir usando los baños y vestuarios de las mujeres.

La decisión de Trump dejará sin respaldo a las y los estudiantes que habían conseguido el apoyo del gobierno a la hora de defender sus derechos desde la identidad de género.