El historiador Gabriel Salazar optó por salir de la polémica en la que se vio envuelto por sus opiniones sobre los casos de acoso al interior de la Facultad de Humanidades de la U. de Chile y dedicarse estrictamente al análisis político e histórico.

En entrevista con Qué Pasa, el Premio Nacional de Historia, señaló que “los gobiernos de la Concertación han sido todos neoliberales, ninguno quiere destruir las AFP. No hay izquierda. Y ni ellos mismos se denominan de izquierda, sino de centro izquierda“.

Al ser consultado sobre qué es ser de izquierda hoy, Salazar recalca que “la palabra izquierda en este caso tiene que ver con la distribución de corrientes de opinión dentro del Estado liberal capitalista. Porque allá las corrientes de opinión se expresan y se clasifican. Entonces aparece una derecha, aparece un centro y una izquierda. Entonces la izquierda surge como concepto en la historia del Estado liberal cuando los partidos y los movimientos críticos aceptan trabajar su proyecto político bajo su alero”.

Además, recalcó, “ser de izquierda en Chile no significa ser revolucionario. Porque estás aceptando las leyes del enemigo“.

Del mismo modo, el historiador explicó que el pueblo se ha convertido en un movimiento de masas, que no es lo que querían ni Luis Emilio Recabarren ni Clotario Blest.

“La masa apoya desde la calle, vota por sus líderes y es obediente. O sea, le quitaron a la clase trabajadora la condición propia de la ciudadanía, ser soberano. Porque ser masa no es ser soberano. Por eso, si hablamos de izquierda, tendríamos que hablar de esa izquierda“, argumentó.

Desde hace tiempo, Gabriel Salazar rechaza las opciones revolucionarias que ofrece la institucionalidad: “El ser revolucionario no arranca de un problema parlamentario, que implica negociar y tomar posiciones, estamos fuera de las reglas del Estado liberal. Si hablamos de revolucionario, hay que hablar de las personas, de los sujetos sociales, cómo se construye la rebeldía, el sentido crítico, cómo se busca la alternativa, con quiénes se buscan solidariamente los pasos a dar para establecer el cambio”.

El académico también manifestó que la experiencia de la Unidad Popular “fue la exacerbación de la confianza que tenían de que el sistema liberal permitía hacer reformas profundas, estructurales, equivalentes a una revolución. Que era cuestión de ganar las elecciones, de negociar con la derecha y el centro, y hacer las reformas”.

Del mismo modo, Salazar acusó que todos los gobiernos de la Concertación han sido todos neoliberales, “ninguno quiere destruir las AFP. No hay izquierda. Y ni ellos mismos se denominan, sino de centroizquierda. Han fortalecido la permanencia de la clase política como clase política. Y a la derecha le conviene ser clase político y por eso en ciertas cosas transa también con este bloque”.

El historiador volvión recalcar que los diputados Jackson y Boric  están llenos de idealismo, pero que “los jóvenes revolucionarios ácratas de la historia de Chile han terminado siendo diputados, senadores, embajadores, ministros, miembros de la clase política. Hoy Camila Vallejo es una de las diputadas con más alto rechazo ciudadano. Pensemos en Guillier. Puede tener el programa que quiera, pero si gana tendrá que transar con la Nueva Mayoría. Es decir, va a tener que transar con la misma vieja clase política.”.

Del mismo “ser clase política es ser burguesía en este país, pero por eso yo dudo”.