Para superar la crisis política del bloque histórico de la transición neoliberal, los trabajadores y sectores populares debemos tener un rol protagónico tanto en la desarticulación del antiguo bloque dominante, como en la construcción de un bloque histórico alternativo. Sin embargo, la clase recién se está constituyendo, por decirlo de alguna forma, lo que se expresa de dos importantes maneras.

La primera, es que en la crisis, a pesar que los trabajadores y sectores populares fueron fundamentales en la reversión de la tendencia de la lucha de clases en el país entre los años 2006 a 2008, la falta de autonomía respecto a las políticas de la Concertación y del PC impidió al movimiento de trabajadores dar el salto de las luchas económico-reivindicativas a las luchas políticas, neutralizando, por ejemplo, la lucha contra el subcontrato. Posteriormente, esto tuvo como consecuencia que a pesar de ser los sectores más golpeados por el modelo, no tuviéramos una presencia más relevante en el ciclo de luchas abierto el 2011.

La segunda es que en la crisis, los sectores que primero lograron articularse buscando mejores posiciones para impulsar sus demandas y su visión de la sociedad, fueron los sectores medios, quienes se agruparon primero en torno al desgaste electoral de la Concertación y luego con fuerza a partir del movimiento estudiantil universitario, asumiendo en los hechos la conducción del amplio ciclo de movilizaciones iniciado el año 2011.

El problema (para nosotros) es que las organizaciones, movimientos y partidos que son la expresión de estos sectores, por su propia posición estructural -en el capitalismo en general, y en el capitalismo neoliberal en particular-, si bien logran tomar distancia de los contenidos de la política dominante y articularse con importantes niveles de autonomía respecto a ellos, adquiriendo una conciencia anti-neoliberal con matices, cuentan con menos grados de libertad respecto a la concepción y ejercicio del poder político, y tienden a reproducir tanto sus lógicas como a exhibir cierto aprecio por sus instituciones, ritos y dinámicas socioculturales dominantes.

El mejor ejemplo de ello –y una nueva modalidad de falta de autonomía de nuestro sector- ocurrió en la reciente tramitación de la reforma laboral patronal, cuando a diferencia de las organizaciones vinculadas a la Concertación PC, que avalaron la reforma, un poderoso sector de trabajadores, vinculado a organizaciones emergentes de sectores medios, consideraron que tenían posibilidades de intervenir en la discusión de la ley, entrampándose en los tiempos y espacios institucionales de un parlamento controlado por los grupos económicos, desmovilizándose de hecho y renunciando a liderar las distintas organizaciones de trabajadores, a lo largo de todo el país, que se opusieron desde un principio a ella.

En un momento en que la clase está buscando articularse, encontrar sus caminos y desarrollar sus alianzas, la importancia de todo esto radica en que, en el escenario dominante de constitución de un bloque histórico alternativo al bloque en crisis, son actualmente los sectores medios las fuerzas dirigentes del proceso, y esto tiene tres aspectos relevantes para nosotros: a) Que por sus limitaciones como sector, el espacio privilegiado de constitución política del bloque emergente es institucional, específicamente electoral, reproduciendo la separación entre lo social y lo político que más acomoda a las clases dominantes y sus operadores políticos; b) Que en razón de su número y por sus características, a los sectores medios les falta fuerza para imponerse en ese espacio; y c) Que los conflictos que los han constituido como sujetos, son la disputa por la democratización y descentralización del poder político, el control y distribución del excedente económico y la regulación de las externalidades negativas que provocan los grupos económicos, por lo que su vocación anti-neoliberal no es demasiado consistente y el riesgo de coopción es más bien alto, como ya le ocurrió al PC.

Creemos que la salida del neoliberalismo pasa en estos momentos por la articulación de un bloque histórico con un proyecto de desarrollo nacional-popular. No es lo que preferimos, pero es lo que hay, y es la alternativa que podría permitirnos a todos acumular las fuerzas suficientes como para desarticular las alianzas de clase de los grandes grupos económicos y desplazar políticamente al duopolio, siempre y cuando logremos articular desde sectores del empresariado no monopólico a los pobres del campo y la ciudad. Es en este proceso donde vemos mayores posibilidades de fortalecimiento de nuestra clase en su conjunto,  y en el que podemos entrar a disputar la conducción del proyecto a los sectores medios, superándolo. Este es un proceso histórico social, donde lo electoral es sólo uno de sus aspectos, que incluso está siendo superado por las circunstancias, como lo expresan los altos niveles de abstención.

Por esto, junto a nuestra lucha como pobladores, decidimos impulsar dos procesos paralelos, que esperamos saber potenciar y complementar entre sí.

Uno, tiene que ver con el fortalecimiento del movimiento de trabajadores y de los sectores populares, ya que el conflicto entre los trabajadores y el empresariado en el marco del proceso mismo de la producción es la madre de todas las batallas. Esto implica contribuir con un granito de arena a los distintos esfuerzos de coordinación de los sectores de trabajadores que se están organizando con autonomía de las clases dominantes, y los diversos movimientos populares que en este momento están desarrollando distintos procesos de lucha. Lo más importante, en lo inmediato, es contribuir al éxito de la marcha del 26 de marzo de NO + AFP.

El otro, es la participación con el Frente Amplio en la coyuntura electoral 2017, contribuyendo a fortalecer una perspectiva desde los trabajadores y sectores populares, que salvo por el Partido Igualdad, está más bien ausente. Para esto, decidimos levantar una candidatura parlamentaria y probablemente una a Core, y como una de las organizaciones más fuertes del distrito 8 (Santiago), en la perspectiva de aprender de la experiencia de Valparaíso, constituyendo un amplio movimiento electoral de los sectores medios descontentos, los movimientos sociales y los sectores de trabajadores y populares organizados-, desordenado, pero amplio, creativo y participativo-, impulsamos la realización de ya dos encuentros distritales con la mayoría de las organizaciones del FA que tienen militantes en el territorio, el tercero de los cuales convocamos para este 4 de marzo, a  las 16:00 hrs., en la Escuela de Artes y Oficios de la Usach.

Finalmente, tomamos la decisión de constituirnos como movimiento político, para impulsar mejor ambas líneas de trabajo y, en el mediano plazo, confluir con otras agrupaciones, colectivos, organizaciones, movimientos y quizá partidos con objetivos programáticos similares, en la constitución de un instrumento potente al servicio de los intereses de nuestro pueblo.


Dirigenta social Ukamau