De mi cuerpo yo quisiera borrar tus besos
-Tormento, Mon Laferte

La última noche del Festival de Viña del Mar quedó enmarcada como una de las más potentes, colmada de llantos y florecida de emociones diversas. Mon Laferte logró lo que ningún artista había hecho hasta la fecha: desnudar el alma de los corazones rotos.

Y es que las lágrimas brotaban de los ojos de la viñamarina tras la primera canción, “Tormento”, que escribió inspirada en la artista visual serbia Marina Abramovic. El rostro extasiado de Mon no podía creer que el público la ovacionara, luego de una serie de infortunados eventos pasados, entre ellos un cáncer a la tiroide y la búsqueda extenuante de la artista que quería ser.

Mon Laferte

/ Agencia Uno

En México, Monserrat Bustamante se cruzó con múltiples personas y universos andantes buscándose a sí misma, reinventándose constantemente en medio de diferentes rumbos, repensando la existencia misma, tan líquida y frágil. Nueve años estuvo en un país que la acogió y le permitió crecer a pesar de la adversidad.

Y ahí apareció ella, parada en el escenario de la Quinta Vergara, en una suerte de revancha con la vida. En tanto, los oyentes hicieron catarsis con cada una de sus canciones. La exchica Rojo subió al escenario con 12 músicos mexicanos y chilenos, entre ellos la multifacética Felicia Morales en el coro y el “Rulo” -David Eidelstein, bajista de Los Tetas, vocalista de Esencia y también de solista-, quien fue invitado a tocar guitarra y cantar un emotivo cover de “La joya del Pacífico”.

Su vestido rojo resaltaba con su negro cabello y su pálida piel plagada de tatuajes. Su cuerpo contrastado era como una metáfora corpórea de los distintos géneros musicales que puede dominar: en medio del rock alternativo, rock psicodélico, el metal con Mystica Girls y ciertos tintes de soul e indie.

Laferte repasó siete canciones de su aclamado tercer disco Mon Laferte Vol.1 (2015), inspiradas en sus propias vivencias personales: la efervescencia del enamoramiento, el quiebre de un lazo, la depresión. Obra que produjo de manera rudimentaria en una habitación de su casa, tras cansarse de tocar muchas puertas. “Agarré el valor de creer que lo podía hacer”, señaló en una entrevista a POTQ.

El repertorio continuó con“Amárrame” -su recién estrenado nuevo single junto a Juanes-, “Yo te qui” -también parte de su inédito segundo disco- y “No te fumes mi marihuana”, composiciones que también derrocharon pasión.

Porque cuántas veces no hemos tenido un dolor en el corazón como los que canta Mon, que sabe llegar al punto g de las almas quebradas y adoloridas no sólo por situaciones románticas, sino por la ingratitud de la sociedad, la adversidad, las escasas de oportunidades, los pocos caminos felices.

Para cerrar esta parte del show, Laferte interpretó su máximo éxito “Tu falta de querer”, que el público coreó como si fuera un clásico de la canción chilena, consagrándola definitivamente en su tierra, en su casa.

Por eso llegó el momento de que Mon recibiera la distinción máxima del certamen, la gaviota de oro. Minutos de silencio de la artista desataron la locura en el público. Rafael Araneda intentó sacarle alguna declaración, pero solo consiguió un emocionado: “No puedo hablar”.

La que sí tuvo palabras fue una Carola de Moras de la que brotaban lágrimas de los ojos: “Toda la Quinta Vergara está emocionada porque sabe el camino que recorrió Monserrat, Mon Laferte. Todos somos testigos de tu carrera, de la fuerza, de la garra que le pusiste para llegar acá. Todo lo que caminaste, todas las puertas que tocaste y eso hoy día se valora con este aplauso”.

Mon Laferte

/ Agencia Uno

De cualquier manera, con el bolero “Cristal” inició su despedida dedicada a su abuela, Mamita Chepita, como le decía cariñosamente. “Quiero abrazarte y no me deja este cristal”, canta su melodiosa y auténtica vocecita austera.

Al finalizar la presentación, Carolina de Moras le dijo a la cantante “nos regalaste una noche mágica, todo el mundo está con el corazón en la mano”, mientras Rafael Araneda se acercaba a la joven a dedicarle un par de palabras al oído, imperceptibles para todos los demás.

Ya había terminado el show, pero a la vuelta de comerciales el público pidió a gritos la gaviota de platino, el premio nunca apareció. La razón fue que el galardón solo se ha confeccionado en dos ocasiones y ambos ya fueron entregados: el primero para Luis Miguel en 2012 y el segundo, que originalmente iba a ser para Juan Gabriel -quien estaba confirmado para esta edición del festival pero que murió en agosto de 2016-, terminó en manos de su amiga Isabel Pantoja la noche del miércoles.

“No podemos entregar esa gaviota porque no hay, porque no existe físicamente”, dijo Rafa Araneda intentando apagar al público que seguía pidiendo a gritos el galardón avaluado en $500 mil pesos.

Entre los gritos, cabeza gacha de nervios y lágrimas en la garganta, Mon reaparecía en el backstage: “Para mis cerros, las poblaciones de Viña del Mar, para los trabajadores, muchísimas gracias”. Ya se había ganado los corazones rotos de los asistentes.

Ahí fue bautizada como “la mujer que despertó al Monstruo”.