El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó que su país tiene que “empezar a ganar guerras otra vez”. La promesa llega luego de decretar la mayor alza del gasto militar para ese país en lo que va de este siglo, en medio de advertencias de que considera necesario incrementar el poder nuclear.

“Antes decíamos que Estados Unidos jamás perdía una guerra, ahora no ganamos ninguna. Es inaceptable”, dijo al anunciar la medida. Esta implica subir en  54.000 millones de dólares en los gastos de defensa, cifra que supera el producto interno bruto de Honduras, Nicaragua y Jamaica, en conjunto.

La histórica alza será compensada con un plan de recortes, especialmente duro con la ayuda al exterior. La medida, aunque evita tocar los dos capítulos de gasto políticamente más sensibles, pensiones y asistencia sanitaria, muestra que Donald Trump está dispuesto a iniciar una nueva escalada militar para hacer cumplir sus objetivos.

Para Trump, esta escalada militar no es sólo una forma de patriotismo. El multimillonario republicano siempre la ha vinculado a la prosperidad económica. “Reforzar el sector militar es barato. Estamos comprando paz y afianzando nuestra seguridad nacional. Además es un buen negocio. ¿Quién construirá los aviones y barcos? Trabajadores americanos”, ha escrito en su obra programática América lisiada.