En entrevista con una revista especializada en cultura, la rapera cubana Danay Suárez se refirió a la polémica desatada por su premiación en el Festival de Viña del Mar y la inclusión de mensajes contrarios al aborto en la canción cuya letra cambió.

Al respecto, Suárez dijo que “la campaña en mi contra nació a partir de un enfoque muy particular de un periodista que quiso relacionar mi canción Dejando el mundo con la situación que se está dando en Chile, donde se está aprobando la ley del aborto”.

La cantante se refiere a una columna de Víctor Hugo Robles, “el Che de los Gays”, donde el periodista y activista señaló que “la performance cristiana de la representante de Cuba resultó impropia porque mientras en Chile luchamos por una ley de aborto terapéutico en tres causales en Cuba el aborto es legal y gratuito para todas las mujeres desde el triunfo de la Revolución Cubana”, criticando la importancia a lo religioso en el discurso público.

Al respecto, Suárez señaló en la nueva entrevista que “yo he sufrido porque he abortado dos veces en mi vida. He sufrido esas consecuencias en carne propia. Si fuera por mí las personas nos protegeríamos, haríamos un plan y no viviéramos en la promiscuidad, haríamos una vida con orden y paz. No defiendo el aborto, pero no quiero imponer mis criterios personales a nadie”.

La artista señaló que “a partir del copia y pega muchos se han enfocado sin conocimiento previo en esa arista. Hay mucho mensaje dentro de la canción y entre las ideas se toca el punto del aborto. Las personas a veces prefieren generar polémica y seguir en lo mismo en vez de nutrirse espiritualmente. Por eso el mundo está así. En cualquier caso hay que discernir entre la realidad y el mito”.

Al recibir el premio, que calificó como una celebración de “la inspiración divina”, Suárez declaró que “Preferí arriesgar y dar un mensaje, antes de poner un adorno en mi casa, preferí salvar una vida, quizás con una palabra, porque en ese público hay de todo”.

Al respecto, Suárez explicó ahora que “había un mensaje muy banal de parte de todos los artistas en concierto, y me conmovió ver niños en el público y adolescentes tararear con suma idolatría y desenfreno canciones con contenido sexual y otras inmoralidades, además se mostraban unos videos antes de concurso, detrás de cámaras, que nos presentaban realmente preocupados y ansiosos por el concurso y eso puso a los participantes en un contexto de rivalidad que no existía, al menos no en principio”.

Así, en sus palabras, buscaba “meditar en todo esto me dio el convencimiento de obedecer al mandato de Dios y arriesgué todo mi propio deseo para demostrar a los artistas en la competencia y al festival que no solo de pan se alimenta el hombre, que hay palabras  y acciones que salvan y otras que condenan y quería que muchos despertaran de ese velo de banalidad y encomendaran su vida a la corrección para que no se levantaran más altares de maldad camuflados en presentaciones artísticas”.