Durante la mañana del 8 de marzo, en medio de la conmemoración internacional del Día de la Mujer, los diputados Giorgio Jackson y Gabriel Boric presentaron un proyecto denominado “Proyecto 8M. Modificaciones legales desde una perspectiva feminista”, una iniciativa que busca atacar algunos puntos que conforman la base de la desigualdad de género que impera en Chile.

La propuesta se centra en dos aspectos fundamentales: trabajo y educación. A partir de un diagnóstico sobre la realidad y necesidades más urgentes de las mujeres, adolescente y niñas, las y los miembros de las organizaciones que hoy conforman el Frente Amplio trabajaron durante meses en el diseño de la iniciativa común, que marca el compromiso del sector político emergente con la lucha feminista. Léase bien: feminista y no femenina, el eufemismo con el que lo presentaron la mayoría de los medios de comunicación.

En entrevista con El Desconcierto, las militantes que integran el Frente Amplio y trabajaron codo a codo el proyecto presentado por Boric y Jackson, dan a conocer las perspectivas y visiones detrás de la propuesta.

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Trabajo y educación: dos nudos centrales de la desigualdad de género

“Las iniciativas de igualdad de género que se han impulsado desde la transición a la democracia, de la Nueva Mayoría a la centro derecha, han terminado convirtiéndose en políticas públicas que refuerzan la posición de las mujeres en la sociedad y reproducen las desigualdades”, diagnostica Valentina Olivares, militante de Nueva Democracia.

En efecto, la privatización y mercantilización de las condiciones de vida de las personas en este sistema ha golpeado con más fuerza a las mujeres, que además de asumir la explotación laboral -están constituidas como una de las fuerzas de trabajo más precarizadas- deben cumplir tareas domésticas y de cuidados que jamás son reconocidas ni, menos, remuneradas. En esta reproducción, dicen, el Estado ha cumplido un rol fundamental.

Del mismo modo, en la educación, las mujeres son asediadas por la violencia de género, reproduciendo estereotipos y el rol asignado por la sociedad patriarcal para ellas. Así, la propuesta de Jackson y Boric entiende esta transformación de la educación sexista como una de sus tareas fundamentales.

“Queremos contribuir a modificar la posición que jugamos las mujeres en día, tanto a nivel de trabajo remunerado, doméstico y educacional. Sin estos cambios es muy difícil que podamos superar la violencia en sus diferentes aspectos”, sostiene Olivares.

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Educando en diversidad e igualdad

En educación, el proyecto contempla algunas ideas claves, como la aspiración de establecer el rol del Estado como promotor de la igualdad de género. Algunas medidas que encaminan esta visión tienen que ver con la eliminación de la exclusión de género en escuelas mixtas, la presencia de sala cuna en escuelas, además de la promoción de la diversidad e igualdad de género en todos los niveles educativos.

Según explica Andrea Salazar, militante del Movimiento Autonomista, la iniciativa también incluye “la cátedra obligatoria de género en las carreras de pedagogía”, entendiendo su importante rol en la formación de nuevas mentalidades y visiones que se sobrepongan a la violencia machista.

Desde Revolución Democrática, Anita Martínez agrega que “la educación en particular es un espacio que reproduce distintos patrones patriarcales que permiten que sigamos apegados a este sistema. Nos parece una oportunidad sumamente relevante para hacer esta modificación”.

En tanto, Valentina Olivares enfatiza que “nos interesa que el Estado y la sociedad tengan más contribuciones por la no reproducción de las desigualdades desde la escuela, intervenir mallas curriculares y la inclusión de igualdad de género en textos escolares”.

El proyecto también busca sancionar la violencia de género y el acoso al interior de las escuelas, entre otros aspectos.

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Al ataque de la doble explotación laboral

A la hora de enfrentar la realidad del trabajo en la vida de las mujeres, el proyecto establece uno de sus puntos más potentes en la repartición igualitaria de las labores domésticas y de cuidado con los hombres. De hecho, propone que el Instituto Nacional de Estadísticas contemple estudios sobre el trabajo no remunerado que cientos de mujeres realizan en casa.

La iniciativa diagnostica que, “lejos de considerarse una tarea social y colectiva, se entiende como una responsabilidad individual, la cual generalmente recae en las mujeres. Muestra de ello es el tratamiento que le da al derecho de sala cuna nuestra legislación”.

Por ello, uno de los puntos que destaca la iniciativa es el derecho irrenunciable al postnatal de los padres, que también se extenderá de cinco a diez días.

“Nos parece importante para atacar el modelo patriarcal y neoliberal. A las mujeres no solo las deja en una situación de constante discriminación, sino que además las sanciona por ser madres y eso nos parece gravísimo desde una perspectiva feminista”, complementa Anita Martínez.

También se busca eliminar las amplias brechas salariales que existen entre hombres y mujeres por un mismo trabajo, permitiendo que se pueda “demandar al empleador en caso de incumplimiento, además de establecer multas y la obligación de que se pague la diferencia que injustamente no se pagaba”, según sentencia la propuesta.

Del mismo modo, se les obligará a disponer de sala cuna para hombres y mujeres que puedan requerirlo, aunque la ley actual establece el beneficio solo para las mujeres que son madres. “Esto desincentiva la contratación de mamás porque las empresas no quieren asumir el costo de la sala cuna por lo que contratan a menos de 20 mujeres”, explica el texto.

La idea trabajada por el Frente Amplio se abre a otras propuestas, como ampliar el derecho a sala cuna a niños que tengan entre dos y cuatro años. “Queremos garantizar que dentro de las empresas existan condiciones para aumentar la corresponsabilidad parental”, especifica Olivares, desde Nueva Democracia.

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El feminismo como “principio fundamental” del Frente Amplio

Aunque las mujeres del Frente Amplio no creen que el proyecto enfrente un camino fácil en el Parlamento -en consideración de los problemas que el propio Ejecutivo ha tenido para concretar sus propuestas de despenalización del aborto e identidad de género- esta iniciativa sella el compromiso concreto del sector político con las demandas feministas.

Así lo explica Rosario Olivares, de Izquierda Libertaria: “Sabemos que es un pequeño paso, pero nosotros estamos muy seguros que si el Frente Amplio no es feminista no puede constituirse como un polo político emergente. El feminismo es hoy una de las luchas fundamentales para la sociedad chilena y el mundo. La izquierda recién retoma esta lucha, que estuvo por años muy de capa caída“.

Su opinión es compartida por la militante del Movimiento Autonomista, Andrea Salazar: “La lucha feminista es fundamental para cualquier proyecto transformador. Sabemos que la iniciativa tiene algunas limitaciones legales, pero creemos que es un paso fundamental”, sostiene.

Valentina Olivares profundiza y asegura que la perspectiva feminista y la lucha contra las múltiples violencias hacia las mujeres “es un principio fundamental de la conformación” del nuevo frente. De la misma manera, esperan que estas visiones se reflejen en la construcción programática que se levantará de cara a las elecciones.

En tanto, desde Izquierda Libertaria, Rosario enfatiza que un gran avance visible hoy en Chile es la toma, de parte de las mujeres, de los espacios políticos, tradicionalmente dedicados a los hombres. Por ello, llama a participar activamente del proceso en construcción: “Tenemos mucho que decir, las invito a que se atrevan a militar y organizarse”, recalca. Hoy, el frente solo dio uno de sus primeros pasos en la batalla contra las múltiples violencias hacia la mujer.