Al menos 254 muertos, entre ellos 43 menores de edad, y 203 heridos dejó el desborde del río Mocoa y sus afluentes, Sangoyaco y Mulatos, en el departamento selvático de Putumayo de Colombia.

Los datos fueron difundidos este domingo por el presidente del país, Juan Manuel Santos, que viajó por segundo día consecutivo a Mocoa para dirigir las tareas de atención de las víctimas.

Centenas de socorristas siguen buscando, entre los escombros y el lodo, a los posibles supervivientes, heridos y cadáveres dejados por la avalancha. “Tenemos un reto grande que es el de continuar con la búsqueda de desaparecidos, por eso hay 400 expertos por la cuenca (de los ríos), también estamos apoyándonos por vía aérea con los helicópteros y además un soporte en la parte de Puerto Guzmán y Puerto Limón con unos botes inflables”, dijo el director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Iván Márquez.

El río Mocoa y sus afluentes formaron riadas de agua, lodo, piedras y árboles que arrasaron 17 barrios de esta ciudad de unos 45.000 habitantes situada en el sur de Colombia, en la zona de frontera con Ecuador.

El director del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), Omar Franco, explicó que en la zona de Mocoa se registraron entre la noche del viernes y la madrugada del sábado 129 milímetros de lluvia y que “el 80% cayó en tres horas”. “El 30% de la lluvia de un mes se produjo anoche y eso precipitó una creciente súbita de varios ríos y de las quebradas aledañas”, dijo, por su parte, el presidente colombiano.

La ciudad permanece en estado de choque, sin agua potable ni electricidad. Putumayo es un departamento tradicionalmente afectado por el conflicto armado y los cultivos de coca.

Expertos aseguran que la tragedia se dio por una falta de planificación urbana, algo que es usual en casi todas las regiones del país.