Impacto han causado en la comunidad de la Casa de Bello las cada vez más crecientes denuncias de abuso laboral de parte de Juan Pablo Cárdenas, director de la Radio Universidad de Chile, contra sus trabajadores. A partir del despido del productor periodístico Nelson Navarro mientras se encontraba con licencia médica tras sufrir un infarto.

Ante esta irregularidad, un grupo de ex trabajadores del medio apoyaron las palabras de Navarro a través de un reportaje de El Desconcierto que recopiló 17 testimonios de personas que pasaron por la radio. Allí denuncian que el clima de violencia laboral es insoportable: abuso de poder, violencia, gritos, misoginia, homofobia, presión laboral excesiva y despidos vía correo electrónico durante las madrugadas. Todos estos males apuntan a una sola persona: el premio nacional de periodismo Juan Pablo Cárdenas.

De acuerdo a Sindical.cl, la Universidad de Chile inició una investigación al respeto. En el intertanto, y a la espera de la recopilación que haga la rectoría de la Universidad de Chile, Cárdenas continúa como director de la radio, mientras siguen apareciendo más denuncias en su contra.

En la misma nota, el portal compartió una carta donde los actuales trabajadores de la radio le escriben al rector Ennio Vivaldi corroborando que todo lo que se cuenta en los testimonios es absolutamente cierto y agregando nuevos antecedentes al respecto. Añaden que les resulta vergonzoso verlo predicar sobre derechos laborales en sus editoriales “cuando sabemos que su discurso público no se condice con las relaciones con el personal, muy por el contrario”.

Lee la carta completa acá:

Estimado Rector Ennio Vivaldi:

Somos un grupo del personal de Radio Universidad de Chile y nos dirigimos a usted para expresar que lo señalado en algunos medios escritos sobre el trato del señor director de la radio, Juan Pablo Cárdenas, a sus trabajadores es absolutamente real: los gritos, insultos y amenazas son pan de cada día al interior de nuestra emisora. Nos resulta vergonzoso escuchar los comentarios diarios al aire del director, hablando de derechos laborales, respeto a las personas, entre otros temas, más cuando sabemos que su discurso público no se condice con las relaciones con el personal, muy por el contrario.

Además, queremos dar una señal de alerta, ya que no sólo existen malas prácticas y mal trato hacia el personal. Quienes estamos allí día a día vemos cómo las jefaturas realizan negocios personales con recursos de nuestra radio. Los ejemplos son muchos. Sólo por nombrar uno está el caso de la señorita Grace Albornoz, quien trabajó varios años como periodista y renunció por una mejor oferta laboral. Hasta allí todo iba bien, sin embargo la jefa administrativa, Danae Cortes, le exigió que devolviera su último sueldo. La periodista accedió, pero los fondos no fueron devueltos a la universidad, ¿qué ocurrió allí?

Otro ejemplo es el del auxiliar Rodrigo Leiva, al cual le ordenaron pintar el frontis de la radio. Le pidieron hacer un presupuesto por 800.000 pesos, pero sólo le cancelaron 300.000 pesos. También nos llama la atención lo que ocurre con la administración de la Sala Máster en casos de programas como el Zócalo Nacional, que se ha transmitido durante varios años. El Zócalo arrienda la sala al menos dos veces por semana y allí se realizan eventos por los que se cobra entrada. ¿Quién supervisa esto?, ¿se reinvierten estos fondos?, ¿dónde están esos dineros?

En cuanto a la programación, la señora Vicky Quevedo, es usuaria de la radio hace mucho tiempo y cancela rigurosamente su programa Foro Ciudadano. La pregunta es ¿se le factura ese pago o se le da boleta? Hay varios programas que se manejan de esta manera y tememos que detrás de estas situaciones se escondan faltas administrativas que perjudiquen la imagen de nuestra emisora, así como de la misma Universidad de Chile. Por todas estas razones, solicitamos a las autoridades competentes que investiguen el proceder de nuestras jefaturas y este tipo de situaciones irregulares.

Finalmente, queremos estipular que la razón por la que esta carta no está firmada es por temor a represalias de parte del director, que pudieran afectar la continuidad de nuestro trabajo en la radio.