La importancia de las Encuestas de Juventud que elabora el Instituto Nacional de la Juventud es que nos permite seguir una trayectoria de las/os jóvenes respecto de la edad de inicio sexual, uso de métodos de prevención de embarazos no programados o infección de transmisión sexual, test de VIH entre otros datos. De ahí que se celebra la incorporación de la pregunta sobre la edad de inicio sexual que la administración anterior había sacado.

Métodos anticonceptivos en la primera relación sexual

La 8va. Encuesta Nacional de Juventud viene a reafirmar una tendencia sostenida de aumento de métodos anticonceptivos por anteriores encuestas. El número de jóvenes que declaran NO haber usado algún método de prevención en su primera relación sexual ha disminuido, aunque existen diferencias cuando se desagrega por estratos sociales: sobre un 73% en los sectores altos y medios respecto de un 67% en los sectores bajos usaron algún método preventivo, siendo el condón el de mayor uso (casi un 60%) seguido de la píldora anticonceptiva (20.4%) y el coito interrumpido (3.6%), aunque este “método” es menos confiable y  además no protege de infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH.

Respecto de las diferencias, existen dos puntos porcentuales al desagregar por sexo (hombres 71.8% – mujeres 69.8%); tres puntos porcentuales cuando se desagrega por edad (los jóvenes del grupo etareo entre 25-29 usaron método anticonceptivo en un 69.4%, mientras que el grupo etareo entre 15-19 lo usó en un 72.4%) y se registran tres puntos y medios al desagregar por zona (urbana: 71.3% – rural: 67.8%).

 Métodos anticonceptivos en la última relación sexual

A contrario del uso de métodos en la primera relación sexual, entre 2012 y 2015 se produce una caída de 10% en la declaración de uso de métodos anticonceptivos en la última relación sexual, siendo el condón (20112: 48.7% – 2015: 40.4%) y la píldora anticonceptiva (2012: 38.3% – 2015: 31.3%) quienes registran las mayores disminuciones. Al desagregar por edades, el grupo etareo entre 25-29 registra un porcentaje similar de uso de condón y píldora anticonceptiva (34.1% y 33.9% respectivamente); mientras que el grupo etareo entre 15-19 años registra la mayor diferencia de métodos a favor del uso del condón (53.9% y 25.5%).

Respecto de grupos socioeconómicos, la píldora anticonceptiva es la menos usada por los sectores bajos; mientras que las diferencias de uso de condón y píldora anticonceptiva se mantienen cuando se diferencia por sectores urbanos y rurales.

Las motivaciones para no usar métodos de prevención son tener una pareja estable (35%), no gustarle ningún método preventivo (29%), el deseo de tener un/a hija/o y que la pareja no quería usar algún método con el mismo porcentaje declarado (16%). Desagregado por sectores socio-económicos, las/os jóvenes de sectores bajos y medios declaran en mayor proporción (17% y 16% respectivamente) que los sectores altos (6%) no usar algún método porque desean tener un/a hija/o.

Al comparar las cifras entre a primera y última relación sexual, se registra una caída de casi 20 puntos porcentuales (59.9% y 40.4% respectivamente). El grupo etareo entre 15-19 años presenta una caída de un 11%, mientras que el grupo etareo entre 20-24 años es un poco más de 20% y el grupo de edad entre 25-29 años es de casi 23 puntos porcentuales. Desagregados por nivel socio-económico, el sector alto sigue presentando mayor uso de condón aunque la brecha respecto de los grupos medios y bajos es menor que su uso en la primera relación sexual. Y, por último, desagregado por zona urbana y rural, se equipara su uso para ambas localidades.

 Conocimiento de conductas de riesgo y detección del VIH

La población joven tiene un alto conocimiento de las formas más riesgosas de adquirir VIH, pero un conocimiento parcial respecto de las conductas no riesgosas. Menos de la mitad de las/os jóvenes encuestadas/os reconocen que compartir baños públicos con personas viviendo con VIH no es un riesgo de adquisición del VIH, y algo más de la mitad (56.8%) reconoce que bañarse en piscina públicas junto a personas viviendo con VIH no representa riesgo. Es decir, subsisten mitos respecto de la transmisión y adquisición del VIH que creíamos superadas.

Respecto de las/os jóvenes que se han realizado el Test de VIH, hay un pequeño aumento respecto de la última medición (20112: 26% – 2015: 30%) ocurriendo principalmente en la población entre 5-29 años.

Las mujeres son quienes más han accedido al test de VIH, alcanzando casi el doble de los varones (39% y 22% respectivamente). En el caso de las mujeres la principal razón para realizarse el test de VIH es el control de embarazo (66%) mientras que los varones declaras que se lo hacen para estar tranquilos (33%) y por donación de sangre (24%).

Respecto de quienes no se han realizado el test de VIH, la declaración de pareja estable alcanza un 35% en el grupo etareo de 25-29 años.

 Algunas reflexiones preliminares

Si bien los datos presentados corresponden a dos ámbitos específicos: uso de condón en la primera y última relación sexual y el conocimiento y detección del VIH; hay que seguir indagando en algunos aspectos de la vida sexual de las/os adolescentes y jóvenes.

Sabemos que el NO uso de condón se debe a estar en una relación comprometida, que llaman “pareja estable”. La pregunta entonces es: ¿Cuántos de aquellas/os que no usan preservativo con sus parejas estables tienen sexo casual? Una investigación realizada en universitarios norteamericanos reveló que del total de jóvenes involucrados en alguna forma de sexo casual (desde “one-night-stand” a “amigos con ventajas”) más de la mitad se encontraba en una relación comprometida. Más preocupante es saber que el uso del condón, por lo menos en esta población universitaria, es menor dado el contexto en que se lleva a cabo el sexo casual, dados por consumo de alcohol y drogas principalmente.

Respecto de las razones de no realizarse el test de VIH, el instrumento no indaga respecto de los obstáculos que presenta el sistema de salud a la hora de hacerse el test. Dos elementos que podrían configurar otras conclusiones. Lo primero es que en el momento de la encuesta, las/os adolescentes menores de 18 años debían tener el consentimiento de sus padres. En estos momentos se encuentra en consulta pública el reglamento de la Ley Nº 19.779 que fue modificada en enero pasado.

Lo segundo son los obstáculos propios del sistema de salud, que se traducen en el horario de atención y el trato de funcionarias/os. Se requiere por lo tanto hacer más accesible el test de VIH a las diferentes poblaciones, sobre todo a aquellas iniciadas sexualmente y que incurren en situaciones de riesgo.