“No es un caso cerrado. Se especula sobre la represalia de una mafia dedicada a la trata de personas y la explotación sexual”. Así empezó el capítulo del 15 de julio de 2016 de “Expediente Secreto”, la sección de judiciales del noticiero Teletrece. Con la base de los dichos del perito privado Francisco Pulgar (de la empresa Criminalística SAV Forense), contratado por la Defensoría Penal Pública, la emisión dio cuerpo a una serie de rumores que llevaban semanas corriendo en Coyhaique.

El origen del rumor está 3 mil kilómetros al norte. El 19 de enero de 2016 una ciudadana colombiana llegó hasta la Fiscalía de Antofagasta para estampar una denuncia por trata de personas desde Coyhaique, apuntando a Nancy Gallardo, propietaria del local “Acapulco”, y otra ciudadana colombiana, quien operó como facilitadora.

El 22 de abril la Policía de Investigaciones allanó el local nocturno ubicado en calle Foitzick, sector centro de Coyhaique. En junio de 2016 el Juzgado de Garantía condenó a la propietaria del local por el delito de facilitación de ingreso al país para el ejercicio de la prostitución. Como Gallardo no tenía antecedentes, aceptó los cargos y colaboró en la investigación la justicia le otorgó una pena de libertad vigilada intensiva.

Del valle del Cauca en Colombia a la Patagonia chilena

Foto: Panorámica del Valle del Cauca, Colombia. Deborondo.com

Según logró establecer la Policía de Investigaciones, gracias a interceptaciones telefónicas, agentes infiltrados y las posteriores confesiones de las detenidas, seis mujeres extranjeras ejercían la prostitución en el Acapulco.

La primera de ellas, de 42 años, llegó en agosto de 2012 a Coyhaique contactada por Nancy Gallardo. Además de ejercer el comercio sexual en el Acapulco, por lo que Gallardo obtenía $20 mil de comisión por cliente, esta mujer y otra llegada en 2015 contactaron al resto de las víctimas, exceptuando sólo a una mujer de República Dominicana que declaró haber llegado por sus propios medios al lugar.

Según el fallo de justicia, “todas las víctimas se encontraban en situación de vulnerabilidad social al momento de ser contactas por la acusada, puesto que se encontraban sin trabajo”. La mayoría de ellas venían del valle del Cauca, una de las zonas más afectadas por el conflicto armado de Colombia, con al menos 240 mil personas viviendo en pobreza extrema de acuerdo al Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) de ese país.

Dos de las mujeres tenían experiencia en el comercio sexual en Hong Kong y llegaron a sabiendas de lo que serían sus labores, cuestión que no exime del delito a la acusada. Al resto de las mujeres, una vez contactadas se les ofrecía trabajo como garzonas en el Acapulco o de “administradoras de un casino”, prometiendo incluso salarios de al menos un millón de pesos chilenos.

La mayoría viajó a través de LAN Chile y se enteró, una vez llegadas a Coyhaique, que deberían pagarle el costo del pasaje a la dueña del Acapulco y que vivirían allí mismo. Gallardo les pagaba, en promedio, $240 mil mensuales por atender el local, y, en el caso de que concretaran algún encuentro sexual con un cliente, debían pagar “la cola” de 20 mil a la misma propietaria del Acapulco.

Este modus operandi se extendió desde agosto de 2012 hasta abril de 2016, cuando la PDI allanó el local. El operativo se logró gracias a que una víctima logró escapar y denunció. Se trata de una ciudadana colombiana, de profesión sicóloga, que fue contactada y se le ofreció trabajo como administradora de un casino. Desde el Acapulco costearon la renovación del pasaporte y el pasaje aéreo de ella y su hermano menor.

La denunciante llegó el 9 de enero a Coyhaique esperando comenzar a trabajar en el supuesto casino. “¿Por qué estamos en un lugar tan feo?”, le preguntó a su enlace al llegar al Acapulco. “Doña Nancy llega en dos días”, le contestaron. Según relató en el juicio, fue en ese momento en que se dio cuenta que estaba en un prostíbulo. El 12 de enero huyó de allí junto a su hermano y al llegar a Antofagasta se dirigió a la Fiscalía a denunciar.

La PDI descarta vínculo

FOTO:VICTORPEREZ/AGENCIAUNO.

Consultados por El Desconcierto, desde la Policía de Investigaciones de la Región de Aysén señalaron que sólo hay una investigación por trata que coincida con la época en que Nabila Rifo fue atacada. Es la que terminó con Nancy Gallardo condenada, y, según la PDI, Rifo no figura como testigo ni denunciante.

Esto fue corroborado por el oficial a cargo de la investigación por trata. Ajeno al ambiente de Coyhaique, el subcomisario Enrique Aravena llegó a la ciudad el mismo mes de febrero cuando se iniciaron las pesquisas por la denuncia de la mujer que alcanzó a huir a Antofagasta, con la misión de encabezarlas.  

Consultado por la Fiscalía sobre Nabila Rifo, Aravena respondió en su testimonio ante el juez el pasado 17 de marzo que “no tuve ningún tipo de antecedente o dato respecto a vinculación alguna de ella con Nancy (Gallardo) o con el local”.

La investigación de la PDI sobre el delito de trata en el Acapulco se extendió desde mediados de febrero a fines de abril del 2016. Dentro de este periodo, según consta en el expediente judicial, se utilizaron distintas técnicas: escuchas telefónicas autorizadas por un juez, intervención de agentes encubiertos en el mismo local nocturno e interrogatorios. “Nunca pudimos establecer ninguna vinculación”, señaló el subcomisario respecto a Nabila.

El oficial de Investigaciones también descartó que Nabila haya sido informante, pese a que el defensor Acuña insinuó que el local en que trabajaba la mujer, el “Bohemia”, era la competencia del “Acapulco”. “No hubo informantes”, respondió en seco Aravena.

El perito de la TV y el rumor

“Se comenta sobre la participación de un posible extranjero en esta agresión, y esto habría sido motivado por una presunta denuncia respecto a la dueña de un local”, aseguró el perito privado Francisco Pulgar a Canal 13, comentando la investigación por el salvaje ataque que sufrió Nabila Rifo Ruiz en mayo de 2016. Pulgar no sólo se quedó en esa declaración. Ha comentado el caso repetidas veces en el matinal de Canal 13, “Bienvenidos”, y ayer declaró por el caso cuestionando la posibilidad de que Ortega sea el agresor.

Quien contrató a Francisco Pulgar y su empresa SAV Criminalística fue la Defensoría Penal Pública, cuyo representante regional Fernando Acuña ha asegurado sostenidas veces que “el fiscal se obsesionó con convertir a Nabila en víctima de femicidio frustrado”, por lo que habría líneas de investigación abandonadas.

La tesis que ha presentado en juicio la Defensoría es la de una posible agresión sexual de un tercero distinto del único imputado, Mauricio Ortega. En los medios, además, su proveedor de peritajes ha insistido con la idea del vínculo con el crimen organizado en la motivación para la golpiza y mutilación de Nabila Rifo.

Es para descartar esto que la Fiscalía incluyó entre los testigos del juicio oral no sólo al oficial de la PDI que estuvo a cargo de investigar la cadena de trata, sino que también a Nancy Gallardo, la condenada dueña del Acapulco.

Gallardo concurrió el 17 de marzo pasado a declarar en el juicio por el femicidio frustrado de Nabila Rifo. Cuando ocurrió el ataque Gallardo estaba en prisión preventiva, pero la mujer reveló que mientras permanecía detenida en la cárcel de Coyhaique llegó a verla “un señor que es penalista de la Fiscalía en Santiago”. En un inicio, Gallardo no quiso revelar el nombre, pero ante la insistencia del fiscal aseguró que quien la visitó en el Centro de Prisión Preventiva de la ciudad fue el perito privado de la Defensoría, Francisco Pulgar.

“Me entrevisté con él y me hizo firmar unos papeles en blanco”, señaló la dueña del Acapulco, añadiendo que “el señor Pulgar salió asegurando que yo era amiga de la señorita Nabila, que yo era amiga del señor Ortega, que los dos habíamos hecho no sé qué cosa, no recuerdo bien todo lo que habló él en Canal 13. Me dejó un número de teléfono para que yo lo llamara cualquier cosa. Yo lo llamé muchas veces y no me contestó”.  

COYHAIQUE/
FOTO: JONAZ GOMEZ/AGENCIAUNO

Consultada por el defensor penal Acuña respecto al motivo por el que firmó papeles en blanco para alguien que se presentó como parte del Ministerio Público pero no lo acreditó, Gallardo afirmó vagamente que “estaba asustada. Tenía amenazas sobre todo esto de que me iban a quemar mi casa. Llegó este caballero que según él me iba a proteger y todo el cuento, me dijo firma acá y firmé”.  

En su declaración Gallardo habló todo el tiempo de “acusaciones” en su contra y sólo reconoció estar condenada por trata cuando el defensor público se lo preguntó directamente. Aparte de la denuncia al actuar del perito privado Francisco Pulgar, con el que luego no se pudo volver a contactar, otro punto relevante de la declaración de la propietaria del Acapulco fue que descartó conocer a Nabila Rifo, así como cerró la puerta a la posibilidad de que Rifo hubiera declarado en su contra en el juicio por trata.

Las dos mujeres viven en la misma población, pero según Gallardo “yo vivo de los 5 años de edad ahí donde estoy y nunca jamás supe nada de ella, ni la conocí nunca”. A Mauricio Ortega, en cambio, si lo conocía. “Fue varias veces a mi local”, explicó, añadiendo que el comportamiento del mecánico cambiaba con el alcohol. “Llegaba el momento de pagar y no quería pagar, con sus amigos él se ponía agresivo”, declaró, acusando que la última vez que Ortega intentó entrar al Acapulco ella no lo permitió, por lo que él le apedreó el local.

Desde la Fiscalía Regional de Coyhaique señalan que el vínculo entre la agresión criminal a Nabila Rifo y una red de trata “es algo descartado judicial y policialmente”, por lo que “no es una línea que se esté trabajando”. La única declaración, que no está incorporada como prueba en el juicio, es la que el mediático Francisco Pulgar obtuvo al visitar a Gallardo en la cárcel haciéndose pasar por miembro de la Fiscalía, donde ésta le habría dicho que en el recinto penitenciario se la acusaba de estar involucrada.

Para Soledad Rojas, parte de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, la insistencia en vincular a Nabila Rifo con la red de trata descubierta y ya sancionada obedece a una estrategia mediática de la Defensoría, pero también a un desconocimiento de los niveles que alcanza la violencia machista en Chile.

“En Coyhaique circuló esa idea por el trabajo de Nabila en el Bar Bohemia. En una ciudad de 53 mil habitantes es muy fácil que circulen los rumores, yo se lo escuché hasta a los taxistas de acá”, señala Rojas, añadiendo que “el nivel de ensañamiento corresponde al de muchos femicidios que hemos visto en Chile, lamentablemente”.