“Mis conciudadanos: El martes, el dictador sirio Bashar al Assad lanzó un horrible ataque con armas químicas sobre civiles inocentes. Esta noche ordené un ataque militar dirigido contra la base aérea de Siria desde la que se lanzó el ataque químico. Buenas noches y que Dios bendiga a Estados Unidos y al mundo entero. Gracias”, fueron algunas de las palabras de Donald Trump la madrugada de este viernes para explicar y anunciar que lanzaría 59 misiles Tomahawks contra una basea aérea en Siria. Antes, eso sí, le dio aviso a las tropas rusas para que no se vieran afectados. Murieron alrededor de 9 civiles y las imágenes del ataque, publicadas por EEUU, dieron la vuelta al mundo en cosa de segundos.

En un comunicado, el gobierno sirio calificó la acción de Trump como “idiota e irresponsable” y anunciaron que su respuesta será aún más firme. Paralelamente, Maria Zakharova, Directora del Departamento de Información y Prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, dijo ante los medios que la respuesta del gobierno de EEUU quebraba definitivamente sus relaciones bilaterales.

Según las últimas estimaciones de la ONU, las muertes en Siria van por las 400.000, sumadas a casi 5 millones de personas que han huído del país. La guerra se remonta al año 2011, cuando un grupo de adolescentes fue arrestado y torturado por escribir consignas revolucionarias en el muro de un colegio. Según recopila la cadena BBC, este capítulo provocó protestas callejeras fuertemente reprimidas, donde las fuerzas de seguridad dispararon contra alguno manifestantes, provocando más protestas aún que derivaron en exigir la salida de Al Assad. Según el medio RT, las autoridades también acusaron apoyo extranjero a los grupos rebeldes y terroristas con armas y financiamiento. Así, el presidente de Siria anunció que aplastaría al terrorismo respaldado por el extranjero.

El enfrentamiento no era solo entre opositores y oficialismo, pues también comenzó a darse entre la comunidad musulmana sunita y chiíta. Lo cierto es que el conflicto escaló a un enfrentamiento entre potencias mundiales, sobre todo después de agosto de 2013, tras un ataque con gas sarín del que hasta hoy no se sabe a ciencia cierta quién lo perpetró: ¿el gobierno de Al Assad? ¿La oposición? ¿Algún grupo yihadista?.

Entre quienes están por la destitución de Bashar Al Assad, se encuentran desde el Ejército Libre sirio, hasta grupos islamistas y yihadistas como Al Nusra, además de la comunidad kurda.

Países como Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y otros seis más, entonces, dirigirían sus ataques en suelo sirio como parte de su lucha contra el terrorismo y desarmar a los grupos yihadistas, aunque el bombardeo ordenado por Trump esta madrugada fue directamente contra el gobierno, ya que lo acusan de lanzar el gas tóxico de este martes. Para el periodista británico Neil Clark, según escribió para RT en septiembre de 2016, los países occidentales en realidad financian y entrenan a rebeldes y a yihadistas.

Lo cierto es que al lado de Siria se alberga alrededor de un tercio de las reservas de petróleo y gas natural mundial, y el país mencionado es uno de los pasadizos claves para acceder a tales pozos. De hecho tras el ataque aéreo de EEUU de esta madrugada, el precio del hidrocarburo subió significativamente.