Bajo el principio de que la minería metálica afecta al ambiente y la salud de sus habitantes y constituye una amenaza para el desarrollo y bienestar de las familias de El Salvador, el pasado 29 de marzo la Asamblea Legislativa del país centroamericano aprobó la Ley de Prohibición de la Minería Metálica con 69 de 84 votos posibles.

El proyecto de ley fue presentado a comienzos de febrero de 2017 por organizaciones sociales, ambientales, educativas, en conjunto con la Iglesia Católica del país, quienes celebraron la prohibición de la minería metálica en todo el territorio salvadoreño, tras más de una década de oposición y peticiones sin resultados.

Cabe señalar que de acuerdo al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de El Salvador, el 90% de las aguas superficiales del país están contaminadas y su territorio presenta la segunda peor deforestación en el hemisferio tras Haití.

En declaraciones a BBC Mundo, Guillermo Gallegos, presidente de la Asamblea Legislativa señaló que “es una decisión histórica, valiente y decisiva, nuestro país territorialmente es muy pequeño y practicar la minería metálica significa prácticamente un suicidio”.

Por su parte, la organización Mining Watch Canada señaló que “el resultado de la votación transforma a El Salvador en el héroe improbable de un movimiento global para frenar la ‘fiebre del oro’ moderna”. Añadiendo que “la decisión es una señal al mundo de que los países pueden tener otros caminos diferentes para el desarrollo y decir no a esa industria”.

Tras la histórica votación, con la excepción de un período de transición de dos años para los pequeños mineros artesanales de oro, la ley prevé una prohibición inmediata, definitiva, retroactiva y permanente de toda la minería de metales, incluidas las actividades de extracción, explotación, exploración y procesamiento a cielo abierto y subterráneo, así como el uso de los químicos tóxicos utilizados en estos procesos de minería metálica.