Este martes 11 de abril los estudiantes secundarios, universitarios y docentes han convocado a la primera marcha educativa de este año, a llevarse a cabo a las 11 de la mañana en Plaza Italia. Durante 2016, el sector secundario protagonizó una serie de tomas y desalojos de liceos y colegios, donde uno de ellos, el emblemático Instituto Nacional, llegó a perder el perfil de “excelencia”. Aún así, los sucesores de quienes sacaron por primera vez de forma masiva a los pingüinos hace 11 años hoy se mantienen firmes en sus descontentos y deseos de cambios.

Sara Robles, actual vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) y alumna del Liceo 7, explicó a El Desconcierto los principales motivos que los mantienen en pie de guerra.

/ Agencia Uno

Hace tiempo que los secundarios ya no se ven tanto, o al menos no tanto como en 2006 y 2011. ¿En qué están para este año? 

Hace poco tuvimos nuestra primera asamblea nacional. Nuestra principal proyección tiene que ver con entregarle al pueblo y a la ciudadanía claridad frente a esta nebulosa en que nos encontramos, porque resulta que se está tramitando una reforma pero los estudiantes siguen movilizados. Frente a eso, vemos que tal reforma no viene a solucionar problema de fondo que la ACES plantea hace más de seis años.

Pero en ese diagnóstico, ¿cuál sería el problema de fondo que dices? Para diferenciarlo del universitario.

Que las comunidades educativas no están siendo vinculadas al momento de tomar decisiones respecto de su misma educación. Por ejemplo: ¿En qué se inyecta más financiamiento y en qué no? ¿Cuáles son nuestros profesores? Hoy en día tenemos casos de abuso y violencia de género a la interna de los establecimientos, pero como comunidad no somos personas que podamos decidir frente a quién nos educa, frente a la malla curricular, y a todas esas cosas que hoy nos generan conflicto.

Pasando al fin a la selección, ¿hacia dónde creen que debiese avanzar?

Ante la Ley de Inclusión tenemos varias críticas. Por ejemplo tiene una falta de claridad como proyecto, ya que en casos en que compañeros han sido agredidos por ser homosexuales, no podemos hacer efectiva siempre la Ley Antidiscriminación. La supuesta ley de inclusión no resuelve tales problemáticas.

¿Y sobre el proyecto de desmunicipalización?

Nosotros rechazamos ese proyecto porque creemos que está incompleto. Primero, no tenemos ninguna fiscalización como comunidad educativa. Segundo, nos parece importante que el proyecto plantea extensiones del Mineduc por el cual va a transitar dinero constantemente, pero no sabemos cómo ese dinero va a llegar correctamente. Los secundarios marchamos porque vemos cómo la crisis en la educación se ha mantenido y ha tenido expresiones internas donde vemos establecimientos muy precarizados, sin recursos de financiamiento, sin docentes, sin respuestas.