“A las 22 hrs sonó el timbre y era la censista. Una veinteañera de pelo rosado, falda ídem y bototos negros. Nos pide disculpas por la hora mientras nos cuenta que cuando leyó en Facebook que faltaba gente en la comuna salió de su casa a ofrecerse, tipo seis de la tarde. Resulta que de 120 inscritos originalmente, llegaron solo 20”.

Así comienza el post de Óscar Salas donde relata que fue censado a las 10 de la noche por una “chica de bototos”. La publicación, con más de 3.500 compartidos y 8.000 interacciones, es además una dura reprenda a todos aquellos que se han dedicado a criticar el Censo por falta de organización del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) o del gobierno central. A todos ellos les dedicó una “merecida patada en la raja”.

Salas plantea que ante la crisis de las instituciones, resulta muy cara de raja hablar de que el Censo es penca cuando en vez de alegar podrían haberse ofrecido como voluntarios o apañar un poco. “Porque aunque nadie duda que la crisis de las instituciones está instalada, esto nos recuerda que la vida en comunidad también lo está. Que no solo es el gobierno el penca, sino también la gente, y sobretodo la gente. Que ya no les importa nada lo que pase con el resto y que puede irse todo a la mierda si la culpa es de otro”, dice.

El hombre finalemnte agradece a la joven por su esfuerzo y voluntad, asegurando que “gracias a ella, mi esperanza es mayor que mi verguenza”.

Lee el post completo acá: