El 13 de abril tuvo lugar en el Juzgado de Garantía de Chiguayante la formalización de Andrés Larraín Páez, el ex pololo de Antonia Garros, la joven que se arrojó desde el décimotercer piso de un edificio en Pedro de Valdivia, Concepción, en medio de una discusión de con su pareja.

El proceso judicial se abrió luego de que a Larraín le otorgaran la calidad de imputado, en las investigaciones que lleva adelante el Ministerio Público, por dos de los tres casos abiertos: la querella de lesiones menos graves a Antonia y también por las lesiones graves al conserje.

Tras la comparecencia ante la Justicia, el joven no quedó con prisión preventiva, tal y como solicitaba la defensa, sino que quedó sólo con arraigo nacional y la prohibición de acercarse a los padres de Antonia.

Sin embargo, lo que tanto los medios de comunicación que cubrieron el evento como la familia de la víctima criticaron un supuesto “tratamiento especial” hacia el formalizado ya que  éste no salió por donde habitualmente lo hacen quienes no quedan con prisión preventiva, sino que salió por el acceso reservado para los jueves.

Ante esta situación, según explicó a El Desconcierto Consuelo Hermosilla, madre de Antonia, el fiscal Octavio Stuardo Mellado “le dio la protección porque tiene una causa abierta por amenazas de agresiones físicas incluso sexuales que le han hecho a través de Facebook”.

consuelo hermosilla

/ Captura: Youtube

Para la mamá de la joven, quien asegura que también la jueza Karina Mihovilovic “era tremendamente marcada hacia su lado”, en la formalización de Larraín “se sintió el peso que tiene su padre”. El imputado, constructor civil de 33 años, es hijo de Hugo Larraín Prat, abogado del Banco de Chile en Concepción. 

De esta forma, Larraín logró evitar el contacto con los medios y con la familia de Antonia, provocando una particular escena: la protección, que habitualmente se da a las víctimas o testigos, se dio en esta ocasión al imputado. “Lo grave de todo esto, es que la Justicia da señales de que en Chile se puede maltratar a las mujeres“, espetó Consuelo. Y agregó: “En el fondo, lo que ella me dijo en algun momento, que sentía impotencia porque nunca iba a pasar nada, es lo mismo que ahora siento yo“.