Luego de los episodios de turbiedad que ha sufrido el río Maipo, obligando a interrumpir el suministro de agua potable de Aguas Andinas a gran parte de sus clientes en Santiago, han motivado los cuestionamientos de las autoridades sobre el deber de la empresa de buscar opciones que permitan garantizar la autonomía de su servicio. 

Según consigna La Tercera, una de las respuestas de al empresa incluye la reformulación de una idea antigua, que apunta a utilizar las aguas del proyecto Alto Maipo, que serán captadas a través de cinco bocatomas ubicadas en la alta cordillera, y posteriormente devueltas abajo a través de un sistema de túneles de 67 kilómetros para la generación de energía. Con ello, se evitaría pasar el agua a través del río, lo que reduce el riesgo de turbiedad. La alternativa, denominada A5, permitiría conducir las aguas hasta el estanque Pirque.

La propuesta fue incluida en la memoria 2016 de la compañía. De esta manera, se vuelve al plan original, ya que Alto Maipo también servía a Aguas Andinas en sus orígenes y existe un protocolo entre ambas empresas, donde se contemplaba utilizar agua que evacúe el proyecto eléctrico para abastecer Santiago. 

Sin embargo, Aguas Andinas realizó ayer su junta de accionistas y presentó a los socios las alternativas para aumentar la autonomía de su servicio, aunque no se incluyó la de Alto Maipo. Esto, debido a que se priorizarán otras opciones, principalmente porque solo podrá considerarse una opción válida una vez que el proyecto esté terminado.

En 2009, la empresa que administra el agua potable en la Región Metropolitana anunció que impugnaría la autorización a la iniciativa de AES Gener, pidiendo que garantizara la preeminencia de producción de agua potable por sobre la generación eléctrica en el uso del Embalse El Yeso. Sin embargo, en 2011 firmaron un acuerdo que permitió viabilizar el proyecto hidroeléctrico.

Hay otra opciones sobre la mesa. Una de ellas considera la idea de incrementar la capacidad de reserva de agua cruda, con un segundo estanque contiguo al Estanque Pirque, que forma parte de la fase II de obras, para aumentar de 9 a 32 horas la autonomía del servicio en la capital. La alternativa considera una inversión de US$ 115 millones. En tanto, la segunda propuesta de Aguas Andinas al regulador sugiere la construcción de un nuevo embalse, con un costo de US$ 238 millones.

Otra idea es el reciclaje de agua, que buscaría la regeneración de aguas tratadas en plantas de la compañía, convirtiéndolas en aptas para el consumo humano. Este método es una de las opciones más caras, pues contempla una inversión de $500 millones. La última opción, en tanto, comprende la conducción de aguas desde el Embalse El Yeso hasta el Embalse Pirque, con un costo de US$ 410 millones.