Hasta los 13 años, Marco Enríquez-Ominami fue mucho más francés que chileno. Producto del asesinato de su padre, Miguel Enríquez, su madre huyó al exilio en Europa y ahí pasa toda su niñez. Por eso su vínculo con el país galo es tan fuerte, y por eso se siente con cierta cercanía al hablar de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales entre Marine Le Pen y Emmanuel Macron. Es más, anunció que hará uso de sus derechos ciudadanos franceses para votar por Macron y así contrarrestrar el fascismo que representa Marine Le Pen.

En una columna publicada en The Clinic, titulada “Porque presidir es proteger”, ME-O exalta la figura del ex ministro de Economía de Hollande, sindicado como liberal de centro y un “outsider” en el escenario político francés.

“Si bien Macron pertenece a la élite cultural y política francesa, tuvo la lucidez de entender la importancia de superar cuanto antes los tradicionales, falsos y agotados esquemas derecha-izquierda, bajo los cuales se movía gran parte de la política francesa, para crear un nuevo movimiento En Marche, y ser capaz de proponer soluciones concretas para la reactivación sustentable de la economía de Francia, en alianza con el empresariado, sin renunciar a las conquistas sociales y sin ceder a las tentaciones populistas y nacionalistas, sean de derecha o izquierda”, dice el candidato

“Con visión y coraje, Macron no cedió a la tentación del discurso anti europeo de Le Pen o de una parte de la extrema izquierda. No cedió en sus valores fundamentales de una Europa próspera y fundamental para el equilibrio internacional. Pero sí entendió la necesidad de realizar aquellas reformas que permitan a Francia regresar al camino del crecimiento sustentable, eso que ha hecho de Francia uno de los punteros mundiales en cuanto a desarrollo industrial, tecnológico, en capacidad de innovación y solidez cultura”, agrega Marco

El líder del PRO también aprovecha de criticar “el fascismo que representa Marine Le Pen”, la candidata del partido de extrema derecha Frente Nacional (FN). No obstante, también critica a los partidos tradicionales franceses por alejarse de las realidades cotidianas de las personas, lo que permitieron el avance de posturas fascistas.

Finalmente, Enríquez-Ominami reflexiona sobre el riesgo de los populismos y nacionalismos exacerbados, “sean de izquierda o derecha”, y que “obliga a más y mayor responsabilidad a quienes aspiramos a conducir Chile”.

“No se gobierna Chile y menos se le ofrecen soluciones de vida a los chilenos, echándole la culpa de todos los problemas al actual gobierno o así sucesivamente. Tampoco resuelve nada, posicionarse desde el altar de la moralidad o santidad. Gobernar significa proponer de manera seria y responsable una alternativa país, en mi caso, enderezar la economía y garantizar prosperidad para todos. Esto también requiere diálogo con las fuerzas políticas que estén disponibles para construir más que destruir. Por lo mismo, no es casualidad que tanto la derecha tradicional como el Partido Socialista francés y la suma de los sindicatos galos, hayan llamado a votar Macron. A pesar de sus diferencias, entienden que el populismo y el nacionalismo torcido que encarna Le Pen, es el inicio de la destrucción de valores que trascienden mucho más que un período electoral. Se trata de los valores constitutivos de la república francesa”, finaliza Marco.