La periodista y fundadora de Es Mi Fiesta, Javiera Tapia Flores, escribió una columna donde aborda la situación denunciada por Valentina Roth durante la madrugada de este miércoles. La bailarina transmitió por Instagram un video donde acusó estar siendo golpeada por su pareja y despertó todo tipo de comentarios en redes sociales.

“Valentina decidió que esta fuera la forma de alertar que estaba sufriendo violencia de género y durante toda la madrugada y esta mañana, las redes sociales se han ocupado más de cuestionarla que de ayudarla. Utilizar Instagram para dar aviso parece ser -para muchos- un síntoma de que esto se trata de una mentira. Por acá, eso parece más una decisión desesperada, de alguien está en un estado vulnerable, que siente que no cuenta con una red de apoyo. ¿Hasta cuándo vamos a seguir cuestionando a las víctimas?”, cuestiona Tapia en su columna.

La periodista interpeló a quienes dudan del relato de Roth: “¿Por qué no le creen? Por ser una mujer que en el ámbito público se mueve dentro de parámetros que no se ajustan al deber ser de una mujer. ¿Quién eres tú para criticar cómo una mujer vive su vida?. (No, no eres nadie)”, sentencia.

“La sospecha, el cuestionamiento y la incredulidad vienen de la misoginia en la que vivimos. Frente a la violencia de género no pueden haber medias tintas. Se es un maltratador o no se es. Se es una víctima o no. No hay ninguna condición dentro de una relación que permita que esto exista y todos parecen olvidarlo”, argumenta.

De la misma manera, Javiera Tapia recuerda los argumentos utilizados por la Fiscalía, recientemente, para cuestionar la versión de Nabila Rifo y el comportamiento de los medios, quienes la revictimizaron una y otra vez ante la sociedad.

“¿No aprendimos nada? A las mujeres víctimas de violencia de género no se les cuestiona. Ya han dado un gran paso cuando deciden hablar, sea de la forma que sea, bajo los soportes que sean. Más que cuestionarse, en este caso, si Valentina miente o no por haber hecho esta transmisión, deberían pensar por qué se utilizó esta plataforma impersonal, que entrega una falsa cercanía y crea redes que no son las de la vida real. Eso es lo que debería impactarles. Y el impacto es un motor que debería generar empatía, ayuda, movimiento. Debería darles vergüenza”, concluye.