Guedeline Orzil, haitiana residente en chile, cuenta que llegó al Hospital San José con trabajo de parto a eso de las 11:40 de la mañana. Mientras su pareja hacía los papeleos para ingresar, ella ya se aprontaba para dar a luz, esperando ser atendida. Luego, vinieron a buscarla en una silla de ruedas para recibir al recién nacido, pero fue demasiado tarde pues ya habían pasado 20 minutos desde que llegó y la mujer comenzó a parir en un pasillo.

Según la versión del Hospital, Orzil habría llegado a las dos de la tarde y, de acuerdo a una publicación de El Ciudadano, la autoridad del servicio de salud, José Miguel Puccio, dijo que ella dio a luz “cuando la llevaban a la sala de espera. Iba camino a la sala de parto. Llegó en estado muy avanzado. Pregúntele a cualquier colega qué es lo que pasa cuando las mujeres están altamente dilatadas”. Lo que sí en cierto, es que la mujer parió en un pasillo y que el recién nacido se golpeó contra el suelo.

Orzil y su pareja acusan discriminación racial dentro del hospital, por haberla dejado en sala de espera con un evidente trabajo de parto en avance, entre otras cosas. Puccio, por su parte, reconoce que el bebé nació en un pasillo. “Como todo proceso anormal que sucede en cualquier hospital, hicimos una auditoría clínica y estamos recién partiendo con los resultados. (El bebé) se cayó al piso y se está investigando. Fue evaluado, se le tomaron exámenes. Esto no debería haber ocurrido pero ocurrió”, agrega.

Según consigna el mismo medio digital, Guedeline Orzil denuncia que una miembro del staff clínico se acercó a ella y le dijo ante los gritos que se callara, que “aquí en Chile no se hace eso”, cosa que el hospital desmiente, argumentando que el 30% de los casi 30 o 40 partos diarios que hay en el San José corresponden a madres que no tienen nacionalidad chilena.