Hoy, Brasil amaneció paralizado. Las calles vacías, los metros y las fábricas cerradas, las carreteras bloqueadas y los aeropuertos sin funcionamiento. Ese es el escenario que enfrenta hoy el gigante latinoamericano: la primera huelga general en 21 años, en protesta contra las polémicas medidas del gobierno de Michel Temer (PMDB).

La reforma y la precarización

Fue la tarde del miércoles 26 cuando la Cámara de Diputados de Brasil aprobó por 296 votos contra 177 la polémica reforma laboral promovida por el gobierno. Entre otras cosas, la nueva legislación establece que cualquier acuerdo entre empleador y trabajador está por sobre de los convenios colectivos. Por ejemplo, si alguien acordó un salario con su jefe y este, según el contrato colectivo, debiese ser aun mayor, ni el propio trabajador ni el Estado tiene derecho a reclamar.

Además, promueve la tercerización laboral, reduce el horario de almuerzo a treinta minutos y abre la puerta a extender la jornada de trabajo a 12 horas (hoy el máximo son 8). “Si el Derecho del Trabajo fue concebido por el reconocimiento de que el trabajador, por su condición económica y social, merece tener protección legislativa, lo que se pretende ahora, sin autorización constitucional, es invertir esa protección, blindando al económicamente más fuerte en detrimento del trabajador”, aseguró Germano Siqueira, presidente de la asociación de jueces de Justicia del Trabajo.

La reforma llega cuando la tasa de desempleo en Brasil se acerca al 13,2%, es decir, a más de 13 millones de brasileños y brasileñas. Contó con el fuerte apoyo del empresariado agrupado en la Confederación Nacional de Industrias (CNI), de los principales promotores de la tercerización laboral.

Jornada de huelga

Por su parte, el presidente de la Central Única de los Trabajadores (CUT) Vagner Freitas llamó con fuerza a la movilización de hoy desde el momento mismo de la votación del miércoles. “Debe potenciar el Paro General en la lucha contra la quita de derechos conquistados. A partir de ahora la CUT intensificará sus acciones en todos los cantos del país y continuará denunciando a cada legislador que votó por la extinción del empleo formal en el país”, señaló.

Es por eso que hoy viernes el transporte, escuelas, bancos y prácticamente toda la industria (trabajadores metlúrgicos, del comercio, de electricidad, químicos, petroleros y de correos adhirieron) está paralizada, a lo largo de los 26 estados del país.

La de hoy se trata de la primera huelga general desde 1996. Son ocho las centrales sindicales que convocaron al paro: CUT, CTB, Intersindical, Força Sindical, UGT, NCST, CSP-Conlutas y Unidade Classista.

La adhesión fue masiva, sobre todo en las capitales como Brasilia, Salvador, Belo Horizonte, Maceió, Goiânia, Campo Grande, Porto Alegre, Manaos, Recife y San Pablo. En Rio de Janeiro, por ejemplo, se encuentra bloqueado el tradicional puente Río-Niterói y el Transoeste. En Recife lo mismo con la Avenida Norte y Cruz Cabuçá; y en San Pablo las barricadas se tomaron la autopista Regis Bittencourt.

La situación pone en entredicho al gobierno de facto de Michel Temer, a menos de un año de que haya desplazado del poder a la presidente electa Dilma Rousseff. Su aprobación se encuentra en caída libre llegando a un minoritario 9%. Además, 6 de sus ministros han tenido que renunciar por verse implicados en casos de corrupción. El propio Temer ha sido ligado a estos, pero cuenta con inmunidad de ser investigado por hechos anteriores a su cargo actual.

Las redes sociales han reportado toda la mañana acerca de la masividad de las movilizaciones, así como la represión de la policía. Se puede seguir bajo el #BrasilEmGreve y #GreveGeral.