El 29 y 30 de abril se realizará en la Sala Radicales, la 1ª Convención de BDSM en Chile, sigla que agrupa al bondage, dominación-sumisión, sadismo y masoquismo, lo que se entiende como diversos modos de vivir la sexualidad de manera “alternativa” o “extrema”, como le llaman algunos.

¿Cómo saber si es parte de aquellos que gustan del BDSM? Bueno, si le gustan los palmetazos en medio del acto sexual, los golpes o las mordidas, o que lo amarren, amordacen, lo cuelguen de cadenas, le introduzcan agujas o jeringas, le caminen con tacos por encima o envolverse en trajes de látex, por ejemplo, es posible que esto sea lo suyo.

Pero ojo, que el encuentro es abierto al público en general y tiene como finalidad dar a conocer, educar y normalizar este tipo de prácticas, e incluye charlas, demostraciones, perfomances, exposiciones fotográficas y stands de tiendas con productos ad hoc, como Japi Jane.

Los responsables de esta movida BDSM son el equipo de la agrupación Chilenisados (www.chilenisados.cl), conformado por Sadis Von Bizarre, Corso Sever, Djavuly, Miranda Fabiola y Moiré de la Soga, quienes están a cargo de la organización general y la coproducciónd el evento junto a la gente de Edificio Radicales y el apoyo de Bondage Chile (www.bondagechile.cl), liderados por Christian “Nawasensei” Leiva.

Como explica Moiré de a Soga, una de las organizadoras, la motivación detrás de esta actividad es avanzar en la que fue la motivación inicial de crear Chilenisados: “generar espacios para que la gente pueda vivir diversos espectros de la sexualidad extrema alternativa, centrados en el BDSM, como una postura política que busca enseñar, desestigmatizar y hacer del BDSM una posibilidad real para todos aquellos quienes lo buscan”.

Esperan, dice, que este evento “marque un hito en este frente de la lucha por el cambio del paradigma sexual en Chile” y que ojalá se pueda “enseñar, compartir, evaluar y tal vez reformular el BDSM en el país”. En resumen dice Moiré, “nuestra motivación es tan didáctica, como política”.

Obviamente Moiré de la Soga no es su nombre real. Es la identidad que sume esta mujer transgénero cuando asume su rol de activista y practicante del BDSM. Lo suyo es el fetichismo y el látex, y se autodefine como “rubberdoll”. Modelo amateur y charlista, hará dos presentaciones: “Introducción al BDSM” (sab, 12.30) y “Bondage para ñurdos” (dom, 16.00). Sobre “Chilenisados”, donde es miembro del “staff”, explica que es una comunidad de BDSM, sin fines de lucro, que “nació con un fundamento democrático, donde los miembros del staff rotan cada cierto tiempo, permitiendo a los usuarios empoderarse del proyecto. Nuestra labor ad-honorem principal es generar espacios para la práctica sensata, segura y consensuada del BDSM. La membresía siempre ha sido, es y será gratuita”.

Las actividades que realizan de forma periódica son de dos tipos. Hay eventos formales, dice, en los que se cobra entrada y que tienen “código de vestimenta fetish, son cerrados y exclusivos para miembros de la comunidad. En estos eventos se permite tener dinámicas de BDSM entre asistentes mientras haya mutuo acuerdo”, explica. Además, también efectúan algunos “eventos informales con entrada gratuita, donde nos reunimos en bares a conversar y puede asistir cualquiera”. Además, otras de las cosas que hacen es participar en instancias donde se discute o expone de BDSM, como charlas, talleres y stands en exposiciones de sexualidad.

Ella lleva algunos años en el mundo del BDSM y tiene su opinión de cómo es el ambiente local: “yo lo definiría como aún incipiente, pero en fuerte desarrollo”. Agrega que comenzó a desarrollarse “tímidamente” hace ya 15 años, pero que es en el presente “donde hay más interés de nuevas personas por conocer de a poco o zambullirse por completo, en las prácticas sexuales alternativas extremas. Aun así falta mucho para contar con regalías de otros países, donde hay, por ejemplo, bares o lugares fijos kink friendly adonde asistir, o fiestas y carnavales de carácter internacional”.

—En lo personal, ¿qué significa para ti este estilo de vida?
—El significado partió por una fantasía indispensable para desarrollar mi sexualidad. Pero en la medida que fui explorando se volvió muchas otras cosas. Parte de mi propuesta estética, mi bandera, mi lucha política, mi granito de arena.

“Es como cuando deambulas por la vida y de pronto encuentras el lugar que es tu hogar, que puede ser un lugar físico, o un estado, o una persona, o una mascota. El BDSM y el fetish son mi hogar en la sexualidad. Y uno siempre le está dedicando esfuerzo al hogar para verlo crecer.

Pero ojo, no es lo único en mi vida. Hago muchas otras cosas y está lejos de ser el prisma a través del cual veo la vida completa.

El Marqués de Sade a los 11 años

Atenea es abogada. Trabaja en una oficina en el sector oriente y en un ambiente sumamente conservador. A los 26 años fue parte del staff original de Chilenisados, y se define feminista, bisexual y poliamorosa, y lo suyo es ser “dom”, o sea dominante, lo que en mundo BDSM se llama a quien tiene ejerce el control en una relación, ocupando el rol de ama o “mistress”. Participa en comunidades locales hace siete años y es activista en temas de género y sexualidades. En la convención dará tres charlas: “BDSM, lo femenino y lo masculino (sab, 14.00); BDSM en Chile (dom, 12.30) y “BDSM: legalidad y contractualidad (dom, 18.00).

—¿Cuándo y cómo empezaste a entrar al mundo del BDSM?
—Es difícil decir un momento exacto, cuando hablamos de procesos. Mis primeros recuerdos de “experiencias” BDSM los tengo con mi primera pareja, cuando tenía 14 años. Eran los típicos “juegos” de previa, amarres con pañuelos, juegos de dolor leves, la mayoría de las veces era yo la “dominante”, pero a veces también alternábamos roles.

Ahora bien, recuerdo algunas situaciones específicas de autodescubrimiento anteriores a eso que también tenían relación con el BDSM. Como ciertos pasajes en algunos libros o ver alguna película con tintes S/M. Me acuerdo de una sobre la vida del Marqués de Sade que agarré en la tele cuando tenía como 11 años… Letras prohibidas creo; mi mamá cachó lo que estaba viendo y me hizo apagar la tele. Nunca más intenté verla… probablemente porque me recuerda la reacción de mi mamá.

Cuenta que antes de cumplir los 18 años ya exploraba en internet algunos foros y sitios de BDSM. Y al cumplir la mayoría de edad, ya era moderadora de uno de ellos Mazmorra. En 2010, cuando tenía 19 fue cuando se enteró por primera vez de una fiesta BDSM en Santiago: “Ahí ya entré en la comunidad local y nunca más me pudieron sacar”.

—¿Qué significa para ti, hoy, este estilo de vida?, ¿qué tan importante es para tu identidad?
—Para mí es absolutamente definitorio para mi identidad. Mi acercamiento al BDSM me llevó al tema de la sexualidad, luego al género y de ahí a la política. Hoy en día soy activista de temas de géneros y sexualidad en general, y de BDSM en particular.

Aunque en la actualidad tiene menos tiempo para el activismo, los ratos libres que le deja su actividad laboral lo ocupa en explorar nuevos temas relacionados con el BDSM: “conocer gente, desmitificar, organizar actividades para la comunidad, y en fin, yo siempre digo que tengo una doble vida, pero que mi ‘lado A’ es el BDSM, y el B es el vainilla (en jerga BDSM se denomina “vainilla” al sexo convencional, y por extensión, a os que lo practican).

—¿Cómo equilibras este estilo de vida con el resto de tu vida cotidiana (familia, amigos no BDSM, trabajo)?
—Las prioridades y los tiempos van cambiando dependiendo de la situación de vida de cada uno. Cuando era estudiante tenía mucho más flexibilidad horaria, y energía, para hacer actividades BDSM. Hoy en día le dedico mucho menos tiempo al tema comunitario, y mucho más al BDSM desde lo personal. Aprender, leer y observar para mí misma, más que socializarlo con otros miembros de la comunidad, si bien sigo participando en esta, ahora como miembro y no como organizador.

Explica que, aunque siempre trata de no mezclar cosas, sus amigos y algunos miembros de su familia conocen esta faceta suya. Dice que siempre ha sido muy transparente y abierta a contar sobre aquellas cosas en la que se involucra a todo el que quiera escucharla sin prejuicios, y a ayudar a cualquier persona de su entorno ‘vainilla’ que tenga dudas sobre el tema. “Personalmente”, agrega, “creo que todos deberían involucrar un poquito de BDSM en su intimidad, me gusta ayudar a desmitificarlo y darle valor como herramienta para la plenitud sexual de todas las personas”.

—¿Tu vida afectiva, amorosa, sexual, pasa por relaciones de “dom” solamente? ¿Cómo la vives en una sociedad donde este estilo de vida no está legitimado?
—Mi vida afectiva y sexual están íntimamente ligadas al BDSM. Para mí no hay una distinción entre estos elementos. De hecho, en los últimos 5 años, prácticamente no he tenido relaciones afectivas y sexuales fuera del BDSM. Por este mismo acercamiento personal, me es muy sencillo compatibilizarlo con la “vida en sociedad”, ya que mantengo todo como un bloque y donde la misma persona ejerce roles de sumisa/pareja/ etc.

Así es como cuando tiene que presentar a alguno/a de sus compañeros de relaciones BDSM de manera social, aunque trata de evitarlo, lo hace como si fueran sus parejas. Aunque sin dar más detalles. “De hecho, el BDSM es mucho más ‘disfrazable socialmente’, que otras facetas de mi afectividad o mi sexualidad, como son el poliamor o la bisexualidad”.