Durante este sábado, en el Estadio San Carlos de Apoquindo, Universidad de Chile y Universidad Católica se enfrentan en la edición número 184 del clásico universitario. Un encuentro histórico que podría marcar el salto del elenco laico al liderato del torneo o aumentar las opciones de la UC de conseguir el tricampeonato, una ilusión que aún no se apaga para sus hinchas.

Sin embargo, más allá de los cálculos y expectativas sobre la cancha, las hinchadas de ambos clubes protagonizan hoy un distintos procesos de organización social y política. Desde distintas veredas, y en sintonía con un malestar ya generalizado en los hinchas chilenos, han problematizado el trabajo de las Sociedades Anónimas y se disponen a pensar otras formas de administración para sus clubes. Una donde los equipos vuelvan a tener a su gente en el lugar que se merecen.

El proceso se enmarca en un nuevo escenario, donde las y los hinchas del fútbol emergen como un actor social más, acompañando las grandes movilizaciones y los procesos de construcción política de sus comunidades y entornos. Por ello, ya no es extraño encontrarse con piños de cruzados, albos, chunchos y fanáticos de otros clubes participando, con sus respectivas camisetas y cánticos, de las protestas contra las AFP y de marchas por el fin de la violencia hacia la mujer. Hoy, muchos de ellos son parte de la lucha social y comienzan a dejar en el olvido la concepción del fútbol como mero opio del pueblo.

“Estamos derribando juntos el mito que la UC es un equipo de gente elitista”

Producto del maltrato de las concesionarias al mando de los clubes y de la inexistencia de democracia participativa, una serie de organizaciones de hinchas se dispuso a trabajar en ello. El gran estímulo surgió desde la insatisfacción que han despertado las Sociedades Anónimas.

Así nació Católica Para Su Gente. Luego de un partido de la UC contra Colo-Colo, donde Blanco y Negro decidió no venderles entradas. Por su parte, la concesionaria Cruzados S.A no apeló ni realizó ninguna gestión para cambiar esa situación y el encuentro terminó 3-0, con una sensación de impotencia para los hinchas que no pudieron alentar al equipo de sus amores.

“Nos juramentamos hacer algo para manifestar nuestro descontento. Más allá del resultado, sentíamos un nulo compromiso del club con su gente”, explica Tatiana Muñoz, miembro de la organización. Hoy, la bandera de lucha de las y los hinchas cruzados que se organizan es recuperar la identidad de la Universidad Católica, además de su espacio como hinchas que aman el club y no como clientes.

Tatiana asegura que hay otras metas en construcción: “Anhelamos una UC inclusiva, pluralista y participativa, involucrada también con problemáticas sociales, estamos derribando juntos el mito que la UC es un equipo de gente elitista”. 

Pocos días antes de que el club cumpliera 80 años de vida, CPSG logró constituirse como Corporación en Independencia, donde se ubicó el estadio de Universidad Católica antes de los intentos por elitizarlo. Considerando el potente simbolismo, se entregó a cada uno de los asistentes un frasco de vidrio con tierra del Estadio Independencia, con una pequeña leyenda que reza: “Solo conociendo nuestra historia podremos construir el futuro de un club social y popular”.

Para Tatiana y sus compañeros, el diagnóstico tras la intervención de la concesionaria en el rumbo del equipo es claro: “Católica es un club que nace en la cuna popular de Independencia, que fue desarraigada de ahí y que quisieron elitizar construyendo un estadio en la precordillera. Es cierto que muchos hinchas de la época de Independencia no volvieron a asistir al estadio, pero también es justo decir que Católica es transversal, es un club con hinchas a lo largo de todo Chile. No lograron acabar con la esencia de la UC, con el hincha de La Pintana, Renca o Cerro Navia que cruza todo Santiago para ver a su equipo cada fin de semana. No pudieron convertir a Católica en ese club de elite con el que esos pocos soñaron”.

A juicio de los fanáticos cruzados, esta disputa que comienzan desde la organización tiene la intención de respetar y reivindicar la historia. “Con educar al hincha que quizás no sabe que actualmente existe el único recuerdo del ex Estadio Independencia, una piedra que queremos restaurar y darle el sentido y la importancia que merece”, precisa, y agrega: “La UC es Mario Lepe, es Gary Medel, es Castillo, es barrio y es compromiso por los colores”.

“La U fue usurpada por un grupo de empresarios a quienes lo social les importa un carajo”

Desde la vereda de la pasión laica, la Asociación Hinchas Azules acumula ya un par de años de fructífero trabajo de organización y construcción de club social. Así lo afirma su presidente, Andy Zepeda, quien destaca los avances relacionados a la concientización de las y los hinchas y al despertar de esa voz crítica que por años pareció dormida.

“Ahora no es tan extraño escuchar una crítica al modelo de sociedades anónimas y demandas por una mayor inclusión de los hinchas. Ahora eso hace parte del discurso y creo que como organización hemos puesto un granito de arena para eso. Hemos logrado varios avances en lo social, gracias a distintos proyectos en los que heos estado colaborando y que apuntan en esa línea”, sentencia.

Además, han comenzado a involucrarse en la discusión legislativa, tras la presentación del proyecto que modifica la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas: “Afortunadamente supimos subirnos a tiempo en ese tren y generar nuestra propuesta. A mediados de este mes estuvimos exponiendo esas propuestas en la comisión de Deportes de la Cámara de Diputados y a los honorables les hizo mucho sentido nuestra intervención y la posibilidad de que esas propuestas se traduzcan en indicaciones al proyecto que traigan beneficios reales para los hinchas es real. En eso estamos, trabajando fuerte en lo social y lo legislativo”, recalca Andy.

En mayo, el club Universidad de Chile cumplirá 90 años y la evaluación del rol de la concesionaria Azul Azul ad portas de esta fecha no es buena para la mayoría de los azules.

“Las pérdidas económicas son millonarias. Azul Azul cerró el 2016 con $4.500 millones en pérdidas. Y seguimos echando de menos un proyecto deportivo integral. Seguramente Heller y compañía van a salvar la plata con el argumento de que el profe Hoyos tuvo un buen semestre, lo que es verdad, pero ese es mérito del profe y sus habilidades como DT, no de Azul Azul. Al fin le apuntaron a un DT, pero no olvidemos cómo estábamos hace 3 meses. Pero por otro lado, si entendemos el Club como el tejido social que hay detrás del equipo de fútbol, diría que estamos cada vez mejor. Cada vez más conscientes y dispuestos a luchar por lo que es nuestros: el club. Falta harto por hacer, claro está”, explica el presidente de la AHA.

Por estos días, la Asociación Hinchas Azules se mantiene activa en la construcción del club social, desarrollando diversas instancias que superan con creces las posibilidades brindadas por Azul Azul. Desde el año pasado, gracias al esfuerzo de un grupo de hinchas de San Bernardo, existe la Escuelita de Fútbol Comunitaria Los Leones de San Bernardo.

“Es un proyecto que echamos andar en conjunto, y en el que seguimos cooperando, pero que subsiste gracias a los cabros de SnBk. Digo esto porque es fundamental que la gente en los barrios se empodere y se crea el cuento de que el Club lo hacemos nosotros, los hinchas. También hace poco inauguramos una escuelita popular bullanguera, en Pudahuel. Es un proyecto hermoso, de verdad, porque por sobre todas las cosas busca inculcar valores, camaradería, fraternidad y amor por lo colores”, cuenta Zepeda.

A su juicio, los clubes de fútbol no solo deben servir para dar alegrías a sus hinchas, sino también para que estos puedan tener una plataforma de posibilidades y herramientas para incidir en su contexto social. “Eso debería estar haciéndolo la U, pero como fue usurpada por un grupo de empresarios a quienes lo social les importa un carajo, queda en manos de nosotros, los hinchas, hacer a la U más grande en ese aspecto. Es triste que nuestro Club no se preocupe de, por ejemplo, sus hinchas más pequeños, pero mientras esto sea así, nosotros tenemos que hacernos responsables”, apunta.

Propuestas y herramientas contra el fútbol S.A

Hay un fin noble en la organización de las y los hinchas. Una intención de recuperación de lo que les pertenece, una disputa por dignificar la pasión. Y en esa lucha, las Sociedades Anónimas aparece -como un acuerdo transversal implícito, surgido de la experiencia- como el gran enemigo. Por ello, hoy reflexionan y discuten propuestas para enfrentar el modelo, que restó al hincha de su rol en la construcción del club y lo convirtió, de lleno, en un cliente. 

Tatiana Muñoz apunta a la participación y organización como dos herramientas claves en este proceso.

“Apelamos a la importancia del hincha en su rol fundamental dentro de un Club Deportivo, no sólo mediante el voto el hincha tiene derecho y deber a participar, sino también en la constitución y participación en los directorios de las instituciones de cada Club. Negamos tajantemente que el modelo actual de Sociedades Anónimas sea el indicado para nuestro fútbol, es más, acusamos su total fracaso, demostrado en todos los clubes que actualmente están en quiebra y otros desafiliados y enviados al amateurismo”, argumenta.

Para ellos y ellas, el camino apunta a la apropiación de las acciones disponibles y la compra de las que se encuentren poseídas por holdings o inversionistas, por parte de agrupaciones autónomas de hinchas de cada club. “A la vez, que estas organizaciones permitan en un trabajo colaborativo exigir modificaciones sustanciales a la ley de Sociedades Anónimas, declarando la obligatoriedad de que más del 51% de las acciones de los clubes sea administrada por hinchas, teniendo ellos la posibilidad de elegir volver a ser corporaciones o fundaciones sin fines de lucro”, agrega.

Por su parte, desde la AHA, Andy Zepeda también apunta a la organización y las propuestas como elemento fundamental en la disputa de las hinchas. Hay que abrir espacios para que los hinchas alcen la voz, que las Sociedades Anónimas intentan acallar.

“También luchamos visibilizando y evidenciando las contradicciones del modelo y todas las promesas que jamás cumplieron y ya no cumplirán, como la transparencia y la solvencia económica. Pero también entendemos que no podemos quedarnos en el discurso, en la protesta y en la crítica, por eso uno de nuestros objetivos es lograr que el proyecto que modifica la Ley de Sociedad Anónimas, sea modificado y cuente con indicaciones que de verdad favorezcan a los hinchas”, argumenta el dirigente.

Por ejemplo, proponen la eliminación del artículo transitorio en la ley 20.019, que establece que las corporaciones en quiebra, como fue la Corfuch, tenían que firmar un contrato de concesión con una concesionaria y la Tesorería General de la República, y al hacerlo, quedaban totalmente suspendidas de actividades. Caían en una especie de estado vegetal.

“Una de las cosas que planteamos es que se elimine ese artículo para que nuestra corporación pueda, al menos, recuperar su giro social y tener actividad en ese ámbito, además de poder ejercer la representación de los hinchas y socios al interior de la S.A. Hoy no tenemos nada de eso, por lo que sería un gran avance de cara a recuperar espacios de participación efectiva perdidos”, resume.

Desconfianza hacia el proceso del CSD Colo-Colo y Mosa

Las y los hinchas no han quedado ajenos al debate suscitado tras el cambio de directorio en Colo-Colo. Interesados en el proceso, que terminó en el acuerdo entre el Club Social y Deportivo y Aníbal Mosa, observan con atención y algo de recelo lo que ocurre en Macul. 

Para Tatiana Muñoz, de Católica Para Su Gente, hay razones para desconfiar: “Creemos que Mosa sabe muy bien como jugar sus cartas y los votos que le dio a CSD Colo Colo fue para ganar tiempo y en esos días prometer muchas cosas y poder seguir en el cargo un par de años más. Les prometió venderle sus acciones, ver el tema de las entradas, de las ticketeras, entre otros”, precisa. 

A juicio de los cruzados, es lamentable “que un organismo así -como el CSD- trance con gente como Mossa que le hace daño al club y al fútbol en general, ya que ven en esto uno más de sus negocios”.

Por su parte, el presidente de la Asociación Hinchas Azules sostiene que el escenario es complejo. “Fue una gran jugada de Mosa en la que, me parece, los muchachos del CSD Colo Colo vieron una oportunidad y trataron de no perderla. Es comprensible en todo caso, porque luego de tantos años de ser puestos a un lado del camino, al fin vieron la posibilidad de amarrar algo para ellos y los socios”, reflexiona.

Sin embargo, el problema es que “dependen de la promesa de una persona que no sé si tenga la calidad moral como para cumplirla. Por otro lado, no sé si es técnicamente viable. Entiendo que el CSD tiene derecho a tener directores dentro de Blanco y Negro en virtud de un artículo en el contrato de concesión que les da derecho a tener una acción de tipo A, pero al mismo establece que es el único tipo de acción que puede tener el CSD, entonces no sé si luego podrán comprarle las acciones a Mosa. Todo quedará supeditado a un cambio en ese contrato. Y esa decisión, llegado el momento, ni siquiera dependerá de Mosa. Tiene muchas aristas”.

Por ahora, el escenario sigue siendo de construcción y el hincha comienza a dejar atrás la idea de ser “un núcleo poco pensante de sujetos cabeza de pelota. Nosotros sabemos que el fútbol es social, el fútbol debe tener un compromiso político y social importante”, recalca Tatiana. Desde la pasión, y motivados por el amor a sus clubes, buscan reivindicar derechos sociales y aportar en la resolución de una sociedad más justa. Como tantos y tantas.