Hace unas semanas, la noticia de la supuesta declaración de amor de un chico hacia una desconocida que vio en el tren en Murcia dio vuelta al mundo. El joven empapeló su ciudad con mensajes que pretendían encontrar a una mujer que advirtió en el tranvía y con la cual habría quedado cautivado.

“La noche del bando, sobre las 22.20 p.m., subiste al último vagón del tranvía en la parada de la Plaza Circular (…) Me sorprendí a mí mismo en el momento en que me di cuenta de que no podía apartar mis ojos de ti (…) Me gustaría haber reunido el valor de sacarte del infierno que estabas pasando y alegrarte la noche. Ojalá te hubiera tendido mi mano. Sólo quería sacarte una sonrisa y llevarte a cenar. Te estoy buscando desde el momento en que te vi. Con la esperanza de encontrarte como una aguja en un pajar. Si lees esto y quieres conocerme aquí te dejo el número de teléfono”, sentenciaba el mensaje.

La historia abrió un debate sobre el romanticismo y los límites del acoso. Sin embargo, la verdadera sorpresa ocurrió tras la aparición de un mensaje con la respuesta de la chica aludida, donde ella califica directamente la carta como acoso.

“Sólo quería llegar a casa para dormir después de las fiestas. Estaba agotada. Sin embargo, no hay descanso para las mujeres, ni siquiera en el transporte público”, comienza la misiva, donde sentencia que la situación fue muy incómoda para ella: “No dejabas de mirarme, y eso asusta. Así que cuando te miraba, te desafiaba . Quería que vieras mi hostilidad. Que no se te ocurriera acercarte”.

La joven aseguró que mostró su rechazo a la actitud del joven: “Desvié la mirada mientras me hacías gestos, ¡para que me bajara contigo! ¿Estás loco? Te ignoré. Te rechacé. ¿Qué esperabas?”, precisó.

Por último, lamentó la insistencia del chico y sentenció que “no es más que una declaración. De acoso. No te has parado a pensar ni un segundo en mí. ¿Cómo crees que me hace sentir leer tu entrevista en los periódicos? ¿Crees que un desconocido, que no me conoce, puede saber cómo hacerme feliz? ¿Qué clase de amor enfermo es este? Si de verdad quieres sacarme una sonrisa, deja de buscarme. Déjame. No insistas más”, cierra.