Con presencia de educadorxs y organizaciones de diversidad sexual y de género, el Ministerio de Educación de Chile lanzó la Circular 0768, “Derechos de niñas, niños y estudiantes trans en el ámbito de la educación”, dirigida a sostenedores, directores y directoras de establecimientos educacionales del país, además del documento “Diálogos Participativos de la Diversidad” y una guía para el respeto, inclusión y convivencia LGBTI dentro de las escuelas chilenas.

La Circular es un hito en materia de convivencia escolar trans y un paso para cimentar tanto el derecho a la identidad como el recorrido de las organizaciones sociales ligadas a la niñez y juventud trans, que habían venido trabajando con una red de escuelas -aunque sin respaldo oficial-.

Por su parte, el documento “Diálogos Participativos de la Diversidad” recoge vivencias escolares aportadas por niñxs y jóvenes trans participantes de las organizaciones OTD Chile, Fundación Renaciendo y Fundación Transitar. En cuanto a la guía, corresponde a una orientación general con definiciones y actividades en el aula sobre diversidad sexual y género. En la elaboración de los materiales, particularmente en los Diálogos participativos y en la Circular, colaboraron las organizaciones trans antes mencionadas, así como otras de diversidad sexual.

A pesar de que la Circular recoge parte de nuestras indicaciones, aún existen puntos sustanciales que mejorar. Afortunadamente, aquello “se irá viendo en la práctica, con el acompañamiento de las organizaciones sociales”, según indicó el Superintendente de Educación, Alexis Ramírez, que junto con la Subsecretaria de Educación Parvularia, María Isabel Díaz, encabezaron la presentación oficial de los documentos. Organizaciones de diversidad lamentaron la ausencia de la Ministra de Educación, Adriana Delpiano, así como la escasa connotación noticiosa dada por el gobierno al relevante hecho, ya que se trataría de la primera normativa explícita emanada respecto la escolaridad trans.

La directora de Fundación Transitar, Niki Raveau, destacó la participación de personas trans en los distintos instrumentos “como personas reflexivas y orientadoras de sus propios procesos”. Además, valoró particularmente el documento “Diálogos” que, a su parecer, aportó dos ideas de fondo que tienen directa relación con la visión sobre la niñez y juventud trans compartida desde Transitar: respetar y valorar las niñeces y juventudes trans en todas sus identidades y expresiones de género incluyendo aquellas no binarias, “que ya estamos viendo que existen en la realidad más allá del ‘niño o niña’ y respecto las cuales debemos educar a las familias, comunidades e instituciones”. También destacó que el documento promueva una vivencia trans infantojuvenil visible y que no obligue al ocultamiento, en una “vivencia dirigida según procesos, deseos e intereses de niñxs y jóvenes por sobre imposiciones, mitos, regulaciones temores y/o violencias adultas”.

En cuanto a la Circular, las organizaciones trans consiguieron instalar la referencia de “sexo asignado al nacer”, descartando otras de tipo biologicista y binario. No obstante, la definición sobre “género” cae en ese ámbito. Tampoco fue posible incorporar la idea de niñez y juventud de género no binario. Además faltó ingresar la noción de autonomía progresiva en menores de 18 años de edad, fortaleciendo más sus decisiones y el derecho a autogobernarse. Tanto el interés superior como la autonomía progresiva de niñxs y jóvenes fueron argumentos que Fundación Transitar presentó en las comisiones de discusión con el Ejecutivo sobre el proyecto ley de identidad de género, para así lograr mantener a lxs menores de 18 años de edad dentro del cuerpo ley y bajo una figura administrativa, argumentos refrendados por nuestra experiencia social con una amplia comunidad de niñxs y jóvenes trans. De este modo, la Circular resulta orgánica con un segmento de materias avanzadas en cuanto discurso y praxis de la niñez y juventud trans.

En contradicción a lo previamente expuesto, el punto preocupante dentro del documento es que para que operen el apoyo y las adecuaciones para el establecimiento educacional, niñxs y jóvenes trans menores de 18 de edad -es decir, ¡todxs lxs niñxs y jóvenes!- tendrán que alzar la solicitud a través de sus padres. En nuestra organización hemos podido constatar que la voluntad de profesores y directivos más preparados y sensibilizados permiten espacio para vivir el género sentido en la escuela, incluso cuando ambxs padres se oponen. Sujetar la vivencia del género sentido al “permiso” de lxs tutores legales viene a ser contraproducente, pudiendo los establecimientos ampararse en la norma y entorpecer procesos. Incluso alguien podría decir: “Pues que se busque otro liceo o colegio que lx reciba”.

Dentro de la sección, celebramos se explicite con claridad: “Que sea la niña, niño o estudiante quien decida cuándo y a quién comparte su identidad de género”. De este modo, se evita que, por mera “normativa”, sea expuesto o ocultado a partir de la voluntad de tercerxs, un proceso y una información que es decisión personal (han sucedido casos donde padres/madres o tutorxs legales convienen con la escuela y a espaldas de niñxs y jóvenes, el curso de esa información). Evidentemente, niñxs pequeñxs no están al tanto de legalidades ni de Circulares, pero sí pueden contar con el apoyo de organizaciones de la sociedad civil que apoyan y acompañan sus vivencias, así como del profesorado y directivas atentas a los procesos de la niñez y juventud de hoy.

En suma, y tal como afirmó el Superintendente de Educación, Alexis Ramírez, el instrumento seguirá perfeccionándose junto con las organizaciones sociales que trabajan directamente con población trans infantojuvenil.

La Circular generó cierto revuelo, saliendo a la palestra sacerdotes de la iglesia católica, entre ellos el obispo de San Bernardo, Juan Ignacio González, quien señaló que la normativa no fue consultada a la amplia sociedad civil, imponiendo “por la vía administrativa a todos los colegios de Chile una serie de prácticas  que ni siquiera están aprobadas por ley”. Más allá de decir que Chile es un Estado laico y que la iglesia haría mejor en revisar y cuestionar prácticas internas como, por ejemplo, la pederastia, así como también señalar que las vivencias son realidades más allá de las “prácticas” y que no todo lo descrito en un cuerpo ley contempla el derecho y reconocimiento humano a cabalidad, optamos por señalar al obispo González, que sí existen colegios católicos que, entre tantas carencias sociales y humanas, recriminaciones, falta de sentido de realidad, solidaridad y vocación pedagógica, han operado a favor de la no discriminación, el interés superior del niño o niña y el derecho a estudiar, incluyendo y conviviendo exitosamente con niñxs y jóvenes trans.

De este modo, emplazamos al obispo a no fomentar la violencia y la exclusión escolar. Por último, informarle que los derechos humanos fundamentales de que carece el país no son un circo romano en donde, vaya a saberse con qué base, la “amplia sociedad” opina a favor o en contra, de la vida o la muerte, de existir o no existir. Ese es exactamente el mismo foco que durante cuatro años ha llevado el Ejecutivo respecto la discusión del proyecto de ley de identidad de género, permitiéndole sentarse dentro del Congreso -como asesores de parlamentarixs- a ideologías y creencias particulares dirigidas exclusivamente a bloquear un derecho humano fundamental del cual carece parte de la población del país: el derecho a legalizar la identidad para así acceder a un proyecto de vida más igualitario. Esperamos que el obispo rectifique, ya que existen ideologías como la suya  que coartan y matan realidades. Felizmente hasta ahora, Chile no poseería unx mártir trans del sistema escolar. ¿Qué dirá el obispo el día en que esto ocurra producto de la exclusión e incomprensión de las palabras?

Diciembre de 2015. Convocatoria de Fundación Transitar para manifestarse contra la ineficacia estatal en cuanto fomentar la no discriminación escolar. La imagen corresponde a Alan, chico trans español que se quitó la vida en su país a causa del acoso escolar.

 

Volviendo al lanzamiento de los documentos, decir que fue notoria la ausencia de docentes y de otras autoridades en el plano educativo. Quienes sí se hicieron presentes fueron las representantes del Colegio El Trigal de Maipú, con quienes, como Fundación, actualmente desarrollamos un protocolo de acción escolar inclusiva.

“En el día de hoy, resulta particularmente relevante contar con educadorxs entre nosotrxs, y es por ello que quiero destacar la presencia de la Dirección del Colegio El Trigal de Maipú. Se trata del establecimiento en donde estudia Selenna, hija de la Presidenta de Transitar, Evelyn Silva, y la primera niña trans de corta edad en vivir el género sentido en todos los espacios sociales y de la cual existe noticia en el país. Selenna y su madre iniciaron un recorrido entonces, en 2013, solitario. Hace tan solo cuatro años no existía información ni comunidad transinfantil. Hoy sí la hay, gracias a espacios como El Trigal, donde nunca se exigió un falaz diagnóstico de ‘transexualidad’ ni nada por el estilo para abrir las primeras puertas, y que estuvo dispuesto a generar cambios hacia una mirada no sexista, donde la niñez fuese la guía de nuestras acciones. Como comunidad, agradecemos a El Trigal de Maipú el espacio de convivencia, su disposición a transformar la educación de forma inclusiva, respetuosa, inteligente y creativa, así como el entusiasmo por continuar este necesario andar en diálogo y en colaboración”, finalizó Raveau.

En la imagen: Libertad Weibel y Virginia Meléndez, representantes del Colegio El Trigal de Maipú; María Isabel Díaz, Subsecretaria de Educación Parvularia; Niki Raveau, Directora de Fundación Transitar; Alexis Ramírez, Superintendente de Educación.

 

*El documento “Diálogos Participativos de la Diversidad”, que recoge los relevantes testimonios y propuestas de niñxs y jóvenes trans acerca de sus propios procesos de convivencia escolar, aun no ha sido digitalizado por parte del Ministerio de Educación de Chile. Nuestra organización lo digitalizará a la brevedad.


Fundación Transitar

Activista Trans