Un fantasma recorre la política chilena las últimas semanas: el fantasma de los “tres tercios”. O mejor dicho, el retorno de las tres fuerzas predominantes entre 1958 y 1973: la izquierda, el centro -encarnado por la Democracia Cristiana- y la derecha. Esto, ya que al liderazgo indiscutido del ex presidente Sebastián Piñera en Chile Vamos se sumaron el portazo del Partido Socialista a Ricardo Lagos, la decisión de la DC de llegar con Carolina Goic a primera vuelta y el fuerte ascenso que registró Beatriz Sánchez en la encuesta Adimark.

Ante este movimiento de piezas en el panorama político chileno, ya hay voces que se aventuran a ratificar la tesis de los tercios. Desde el Partido Socialista, su vicepresidente e histórico dirigente Camilo Escalona declaró la semana pasada a revista Caras que la DC llegando sola a primera vuelta “es un cambio cuyas consecuencias son imprevisibles, porque significa modificar y alterar el conjunto de la cultura política con la cual se ha restablecido la democracia desde la campaña del No hasta ahora. Se volvería a los tres tercios. Eso no es poco”.

Por otro lado, el analista y académico de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Diego Portales (UDP), Claudio Fuentes, declaró el martes 2 a Emol que observaba una “vuelta al tradicional debate de los tres tercios en la política chilena, con una derecha más conservadora, con un centro político que puede estar siendo disputado por Guillier y Carolina Goic, y con una izquierda que va a estar representada por Beatriz Sánchez”.

El efecto del “camino propio” de la DC

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“La decisión de la DC no nos retrotrae a los tres tercios”, declara enfáticamente Antoine Maillet, doctor en Ciencia Política y profesor del Instituto de Asuntos Públicos (INAP) de la Universidad de Chile.

En el análisis de Maillet, el camino propio de la DC “no tiene vuelta atrás, al parecer”, pero ocurre en un momento de fragmentación política que va más allá de sólo tres sectores. Junto con señalar que dicho fenómeno es producto del nuevo sistema electoral, el académico chileno-francés asegura también que el escenario es positivo, ya que es “una representación más próxima a la realidad de Chile”.

Pero el cambio en el sistema electoral binominal no sería el único factor de fragmentación política. “Hoy las diferencias políticas se transan más difícilmente que hace unos años o décadas atrás”, explica Antoine Maillet, poniendo como ejemplo las elecciones primarias de Estados Unidos, cuando los votantes de Sanders dudaron si apoyar o no a la también demócrata Hillary Clinton. “Ahora en Francia se anticipa que es difícil que los votantes de los candidatos eliminados voten por Macron o Le Pen. La DC busca su camino propio intentando competir también contra las nuevas fuerzas”, añade.

Tomando en cuenta las candidaturas que considera más sólidas, Maillet resalta al menos cuatro candidatos “que para mi presentan propuestas distintas. Si a eso le sumamos los candidatos satélite, como Parisi -en un sentido más populista- e incluso Ossandón, no hay un escenario alineado en tres tercios. Conceptualmente es una categoría histórica de Chile, interesante, pero no es lo que está ocurriendo hoy”, cierra.

¿La misma torta en más pedazos?

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Según el creador de la encuesta GFK Adimark, Roberto Méndez, el apoyo a la periodista y precandidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, se encuentra principalmente en los jóvenes del estrato medio y alto. Es allí donde la postulante respaldada por Revolución Democrática y Movimiento Autonomista creció explosivamente de un 2% a un 11% de menciones espontáneas.

¿Involucra su irrupción en las encuestas el ingreso de una nueva masa electoral de izquierda que configure los tres tercios? El historiador y profesor de la Universidad Finis Terrae, Luis Thielemann, cree que no y además repasa la idea de que ese orden es el permanente en el último siglo.

“Claudio Fuentes ha hablado del ‘tradicional’ modelo de los tres tercios. Si tú te fijas, los tres tercios fueron una década, entre el ‘58 y el ‘73, y en realidad sólo dos elecciones son estrictamente así, porque la del ‘64 es fundamentalmente en torno a dos polos. En la historia de Chile es más frecuente la bipolaridad política, un polo conservador y otro liberal progresista”, asevera.  

Pero el historiador también apunta a la composición profunda de las fuerzas políticas. En su análisis, hitos como la fundación de la CUT en 1953 y la revuelta de 1957 contra Ibáñez del Campo que fue conocida como “La batalla de Santiago” generaron en los sectores populares “una autonomía que les permitió crear un polo de izquierda, algo que no existía antes del ‘58”, rompiendo así con ese antagonismo de sólo dos fuerzas.

Esto, apuntando a que el anterior Frente Popular fue fundamentalmente una alianza del centro y la izquierda. “Lo que hay que entender al hablar de tercios, alianzas o polos es que son grupos sociales que se representan políticamente, no sólo partidos”, dice Thielemann. Y, en su mirada, la nueva diversidad de partidos y movimientos políticos no ha significado el acercamiento de más personas a la política.

“Este quiebre de la DC con la Nueva Mayoría es un intento por repartir la torta en más manos, pero eso no quiere decir que vuelvan los tres tercios. Es la misma política de la transición pero dividida en más trozos, y cuando se ve la encuesta Adimark de ayer, Beatriz Sánchez crece a costa de Guillier. Lo que nadie comenta de la encuesta es que los votantes de Sánchez son de sectores medios y altos”, señala el historiador, añadiendo que “ese 80% de Puente Alto que no vota no ingresa a votar por Sánchez ni por la DC hasta el momento”.

Aún está por verse si la abstención se mantiene o sube respecto a las últimas presidenciales. Para el analista Antoine Maillet, un factor a favor de mayor participación es que la elección no tiene una opción tan nítidamente ganadora como el 2013 con Michelle Bachelet.”Si Carolina Goic va efectivamente a primera vuelta el Frente Amplio, tiene una posibilidad de pasar a segunda”, pronostica, apuntando que “todo va a depender de cuánto se estrechen los números de apoyo” de la senadora DC, de Alejandro Guillier y de Beatriz Sánchez en los próximos meses.