El siniestro caso del Instituto Provolo de Mendoza sigue remeciendo a la sociedad trasandina. En el transcurso del juicio se han revelado abusos sexuales sistemáticas a niños, niñas y adolescentes sordos que estaban a cuidado de la entidad, dependiente de la Iglesia Católica. Este viernes, en tanto, el fiscal Gustavo Stroppiana imputó a la religiosa Kosaka Kumiko (42) por su complicidad en los hechos.

Los alumnos  de la institución aseguran que a pequeña edad eran forzados a practicar sexo oral en presencia de los curas y algunos fueron violados y golpeados, logrando sólo denunciar cuando fueron adolescentes. El rol de la monja Kosaka, en tanto, era seleccionar a los niños y niñas más sumisos para que fueran llevados ante los religiosos católicos, además de intentar evitar que los abusos salieron a la luz curando y ocultando lesiones sexuales.

Al igual que en otros casos a nivel mundial, la respuesta de la Iglesia Católica en este caso ha sido calificada como deficiente y encubridora. Antecedentes revelados a lo largo del proceso judicial han establecido que había denuncias contra los religiosos al menos desde 2008.

Los curas procesados son Jorge Bordón, Nicolás Corradi y Horacio Corbacho. Los religiosos ya tenían un historial de violaciones a niños en Italia entre las décadas del 50 y el 80. También está procesado un empleado del instituto, José Luis Ojeda (41), quien también es sordo como los alumnos.