Jorratt, ex Director del SII en Informe Especial del domingo 23 de abril de 2017 (TVN).  Escandalosas declaraciones.  Revela que el gobierno de la Nueva Mayoría –del que fue funcionario- le pide que no inicie acciones en contra de grandes empresas que pagaron a diestra y siniestra por servicios inexistentes y contra la emisión de las famosas facturas ideológicamente falsas. Dice no haber estado de acuerdo y, simple, lo remueven del cargo. El designado y actual director de ese organismo recaudador y fiscalizador, Fernando Barraza, ante las preguntas de la periodista, responde impertérrito que interponer acciones penales por delitos tributarios no es función del SII, que ellos están para recaudar y que el trato diferencial que se da entre SQM y el resto de grandes empresas es que son “distintas” (?!). Tautología política, frente a una periodista que mira en actitud de “¿me está viendo cara de idiota”?

La falta de seriedad de este gobierno, de los parlamentarios y la política en general para tratar el tema es impresentable y lo ocurrido, por falta de transparencia y honestidad en la respuesta de los implicados, sólo ha desacreditado peligrosamente nuestra democracia. Dice el refrán: A rio revuelto, ganancia de pescadores.

Poco después, en la Radio de la Universidad de Chile, Beatriz Sánchez, se refirió al tema y dice lo mismo que cualquiera de nosotros puede decir al respecto, es inaceptable. Pero no dice más, está atenta a la mejor forma de usarlo electoralmente, como buena política. Habla bien Beatriz Sánchez, sabe cómo decir aunque a veces no diga nada. Pero tiene el poder del Flautista de Hamelin. Me gustaría saber cómo garantiza que la gente que la respalda no haga cosas similares o peores, por inexperiencia y porque se han lanzado a caminar por terrenos pantanosos. La única carta de presentación es la novedad, ser el límite externo hacia la izquierda respecto de la NM. Pero todos lo sabemos, sólo, el FA no puede gobernar. Entonces cabe la pregunta: ¿con quiénes tendrá que comprometer esa “frescura” (en amplio sentido y no sin cierta ironía) que promueve Sánchez respecto del frente que la apoya? Me hago la pregunta no sin un cierto dejo de simpatía por el idealismo que habita, todavía, en la propuesta crítica y con algo de escepticismo frente a lo que sea su lado programático.

¿Y qué hará Guillier sobre este tema si, en el evento de llegar a ser Presidente de la República, le deberá más de una vela a cada “santo”? En realidad, qué hará Guillier que no sea recibir las directrices férreas de la NM.

¿Y la centro derecha, que no la tiene fácil? Piñera debería salir a dar la cara con valentía y explicar al país las deficiencias de la financiación de la política en Chile y lo inaceptable que es que gente rica reciba más plata (que no necesita), porque la acumulación de dinero es codicia y la codicia no es buena.

Así y todo, tenemos que votar gente que pueda gobernar sin que terminemos pagando un precio más caro que el que se ha venido pagando. Eso podría llevarnos a un punto ciego. Sánchez, Kast (el bueno) no están preparados, aún, para gobernar. Sánchez es la izquierda a la izquierda; Kast es un centro que debe fortalecerse para que la UDI no le cobre hasta el apellido. Nos queda Guillier y Piñera… Difícil. Guillier no es de verdad, el otro por lo menos sabemos quién es y ya fue presidente. Guillier no generará riqueza, ni nos sacará del marasmo económico en que estamos sumidos. Esto afecta a los ricos, pero mucho más a los pobres y a la clase media. Son 4 años, que no podemos sumar a los que están terminando. Piñera –a quien un amplio sector de la ciudadanía no le cree ni quiere creerle, tiene que volverse creíble, si quiere construir espacio político real para la centro derecha. Tarea titánica, pero no imposible si logra que, por ejemplo, sus aliados de la UDI y las viejas glorias de RN, lo dejen fortalecer el centro renovado que podría significar el liderazgo de Felipe Kast.

Y las izquierdas, desde el centro hacia su frontera más poniente, deberán reformularse con un sentido más flexible, con un mejor entendimiento de la forma en que se arma un país sin demonizar al contendor, no seguir creyendo que el único capital político viable es explotar –sin convicción alguna- el lugar de víctimas del horror que les tocó vivir.

Y como no creo que el voto nulo o blanco tenga efecto político positivo, habrá que votar por los que pueden gobernar exigiendo que corrijan los abusos, las irregularidades y que pongan coto a la codicia o el resentimiento desmedidos. No olvidar que tenemos un Congreso al que también hay que pedirle decencia. También, deberemos dar una oportunidad para que todas las fuerzas políticas del país hagan un mea culpa honesto y, respetando a la ciudadanía, acuerden como recuperar la cordura política. Mantener abierta la Caja de Pandora tiene sus riesgos, hay un momento en que los males quedan en evidencia y hay que sentarse a trabajar por la reconstrucción de la ética en este país sin volvernos fundamentalistas (ya es sabido y probado que los fundamentalistas esconden los peores pecados). Lo hemos hecho frente a los desaguisados telúricos de la naturaleza, habrá que hacerlo con éstos que han trizado la moral cotidiana de la forma en que se ha venido haciendo política y negocios.


Abogado y crítico literario, Director de Ojo Literario Ediciones.