Pese a que, desde hace semanas, Miriam Rodríguez Martínez, una activista que buscaba a personas desaparecidas en el estado de Tamaulipas, en México, denunció que recibía amenazas de muerte y pidió protección a las autoridades, no fue escuchada. Durante la noche del pasado miércoles 10 de mayo, Rodríguez fue asesinada a tiros por un grupo armado.

En 2014, la mujer sufrió el secuestro de su hija Karen Alejandra, a quien encontró muerta dos años después en una fosa clandestina en San Fernando. Luego de mucho esfuerzo, logró encontrar a los asesinos de su hija, quienes fueron identificados como parte del cartel de Los Zetas y fueron arrestados, aunque se fugaron del penal en Ciudad de Victoria.

Entonces, comenzaron las amenazas. Su amigo, Guillermo Gutiérrez, declaró que “tras la fuga de los reos ella pidió protección al procurador de Tamaulipas y a otras instancias de gobierno. Todavía hace dos semanas, en una audiencia pública donde estaba una subsecretaría del gobierno de Tamaulipas, allí denunció que no había recibido protección”.

A raíz de lo ocurrido con su hija, Miriam Rodríguez se convirtió en activista e impulsó una red nacional de familiares que buscan a los miles de mexicanos desaparecidos en la última década. Una realidad que se intensifica con el crimen organizado, el narcotráfico y la corrupción que invade a las instituciones de ese país, según consigna La Tercera.

Por su parte, organizaciones sociales y de defensa de Derechos Humanos han exigido justicia y verdad para Rodríguez, mientras que la oficina de la ONU en México llamó a las autoridades de gobierno a garantizar la protección de las víctimas y sus familias. 

“La ONU-DH realiza un enérgico llamado a las autoridades para que brinden las adecuadas medidas de protección a la familia de la Sra. Rodríguez, así como a las otras familias de personas desaparecidas en Tamaulipas, particularmente considerando que dicho Estado encabeza las cifras, según fuentes oficiales, de personas desaparecidas en México”, sentenció el organismo.