Siguen las consecuencias de la bomba política revelada ayer por O Globo, unos audios que acreditan que el presidente brasileño Michel Temer habría avalado el pago de sobornos para el ex diputado Eduardo Cunha -hoy en prisión- para que mantuviera su silencio.

Tras la divulgación de la información, las calles de distintas ciudades de Brasil se llenaron de manifestantes que pedían la renuncia del mandatario, quien llegó al poder tras un juicio político a la presidenta electa Dilma Rousseff.

El otro gran implicado en los audios es el senador Aécio Neves, el mismo que fue derrotado por la líder del PT en los comicios presidenciales y que fue un activo impulsor del impeachment. El representante del PSDB  habría pedido hasta 2 millones de reales por el silencio de Cunha.

Durante la madrugada, el ministro del Supremo Tribunal Federal de Brasil ordenó que Neves perdiera su cargo de senador. Por su parte, la Fiscalía General de Brasil pidió la prisión preventiva contra Neves. Además, su hermana, Andrea Neves, también implicada en el esquema de corrupción, fue detenida.

En paralelo, el diputado Paulo Teixeira, del Partido de los Trabajadores, ya realizó un pedido de impeachment contra Temer. “Frente a la gravedad de los hechos, es imprescindible la instalación de un proceso de impeachment para comprobar la vinculación directa del Presidente de la República con el intento de callar a un testigo”, dice el documento.

“Lo ocurrido es es de extrema gravedad porque revela los bastidores de la caída de Dilma. Se trata de un crímen de responsabilidad del presidente en ejercicio de su mandato y eso requiere que sea separado del cargo, por eso entramos con el pedido de impeachment en este momento”, aseguró Texeira a Brasil de Fato.

Por su parte, el cuestionado presidente canceló hoy su agenda y estaría preparando un mensaje para entregar al país.