“No voy a renunciar, venga lo que venga”, dijo hoy Michel Temer en cadena nacional.

El presidente de facto de Brasil salió al paso de los audios difundidos ayer por O Globo, que dan cuenta de la autorización del mandatario del pago de un soborno al ex diputado Eduardo Cunha, quien se encuentra en prisión en Curitiba.

Voy a demostrar que no estoy para nada involucrado con estos hechos, no voy a renunciar”, insistió Temer, apenas unas horas después de que el Supremo Tribunal Federal de Brasil autorizara una investigación contra el mandatario. “Pido una investigación plena y rápida para que se le aclare esto al pueblo brasileño”, añadió.

“No tengo que esconder nada. Siempre pondré mi nombre en la vida privada, en la vida pública, en la vida profesional, en el libro que escribí y jamás autoricé por eso que se utilizara mi nombre de manera indebida”, aseguró. Si bien negó que autorizara el soborno a Cunha, si reconoció que se reunió con Joesley Batista, empresario dueño del gigante de carne JBS, la otra parte de la grabación difundida.

Se trata de el mismo empresario involucrado en el escándalo de los frigoríficos que envasaban carne podrida y con químicos para llevar al mercado, lo que fue descubierto por la Policía Federal de Brasil en marzo de este año.

La constitución estipula que el presidente en ejercicio puede ser investigado solo por actos cometidos durante su mandato y con autorización del Poder Judicial, condiciones que cumple Michel Temer. En paralelo, la Cámara de Diputados iniciará un proceso de impeachment contra el mandatario, el mismo mecanismo que sacó a Dilma Rousseff del poder.