“Estoy claro de mis condoros. Me porté mal, pero quiero salir de la cárcel y encontrar pega”. Joel Cáceres Yáñez (36) -conocido en la población Maipo como el “Choro Maravilla”- cumple condena en la cárcel de Puente Alto desde el 30 de octubre del 2016, día en que se robó una billetera vacía junto a un amigo. Cayó en prisión apenas dos semanas después de haber recuperado su libertad condicional.

Fue durante este tiempo en que Cáceres se volvió una persona famosa. Una imagen suya en capítulo del programa En la Mira de CHV transmitido el 2009, se volvió viral este año en Internet con la hoy célebre frase “anda a laar”.

Sin embargo, detrás de esta fama hay una dura y triste historia de vulnerabilidad social, la cual comenzó desde su infancia cuando, tras el abandono de su padre y la cercanía con las drogas, comenzó a delinquir llegando a ser internado en un hogar del Sename a los 9 años. Desde esa época que siente el abandono.

“Las únicas personas que me ayudaron, realmente, fueron mis familiares. Mi mamita se metía en las poblaciones a buscarme y llevarme pa’ la casa, incluso cuando andaba con las malas juntas. Por ella daría todo, lo que sea”, confiesa Joel en un cuestionario para La Cuarta respondido desde la cárcel a través de sus abogados.

En la exclusiva revelación en el diario de Copesa, el “Choro Maravilla” se refiere a cómo lo ha marcado esa frase tanto dentro como fuera del recinto penitenciario. “Me da vergüenza que me molesten con lo del ‘anda a Laar. Nunca pensé que esa frase me marcaría”, señala.

“Acá en Puente (Alto) hay quienes vieron el video de CHV y otros que son nuevos. Me vacilan con los condoros del pasado y las cosas que dije. No me gustaría que afuera me anden apuntando por las cosas malas que hice”, agrega.

Finalmente, Cáceres reconoce que haberse convertido en meme arruinó su vida. “Me insegurizaron. Y lo peor de todo es que me estigmatizaron para cuando salga”, finaliza.